En Jalapa, Nicaragua

Contribuir a globalizar la solidaridad

ORLANDO ORAMAS LEON
Enviado especial de Granma

"Por favor, ayúdenme. Yo tengo algo malo, dolores que no me dejan dormir".

El niño entregó su mensaje al médico cubano con mano temblorosa. Lo había escrito en un pequeño papel para que los nervios no lo traicionaran. Ocurrió en una comunidad rural en las afueras de Jalapa, municipio fronterizo con Honduras, la ubicación más lejana de las brigadas de Cuba que prestan servicio en Nicaragua.

El largo viaje es todo un encuentro con la dramática realidad de que el huracán Mitch golpeó en Centroamérica a los países más pobres y multiplicó las penurias de una mayoría que sobrevive por debajo de los niveles de extrema pobreza.

La postal no puede ser más deprimente: un hombre lava sus llagas a la orilla del río donde más abajo animales y humanos comparten el agua. Niños y mujeres cargan leña y bidones en largas caminatas, muchos de ellos descalzos y en harapos. Humildes viviendas enterradas en el lodo, cosechas perdidas por las inundaciones, tierras que perdieron la capa vegetal por el arrastre del fango, piedras y maderos de las crecidas de ríos que cambiaron el paisaje. En la Aguada de Nivaldo quedamos momentáneamente atascados

Desde Managua a Jalapa contabilizamos al menos 15 puentes y pasos de ríos destruidos. En varios puntos son visibles las huellas de los aludes de rocas en la vía, sobre la cual se cierne el peligro de nuevos derrumbes.

Jalapa fue uno de los municipios más castigados durante la guerra. Teotecacinte, localidad pegada a Honduras, todavía recuerda la época en que los refugios subterráneos acogían a la población, víctima de los morteros lanzados por la contra desde suelo hondureño.

CAMBIAR EL ESTETOSCOPO POR LA PALA

Odalys Luis González, especialista en Medicina General Integral es la jefa del grupo de cubanos que integran, además, la enfermera Marisela Ayala y el epidemiólogo Julio Duque de Estrada. Ellos luchan contra la alta incidencia de malaria en la zona y en sus largos recorridos por alejadas comunidades, Julio tiene a su cargo promover las medidas sanitarias. Cuando es muy larga la fila de pacientes él se pone el estetóscopo y también da consulta, pero en ocasiones, cuando el vehículo se atasca, entonces echa mano a la pala, con el fango a la rodilla. Duque ya tiene listo un plan de higienización que, de llegar algunos recursos en camino, deben dar un buen golpe al vector del paludismo.

El trío se mueve por lugares como Teotecacinte, Coloso, Limón, El Escambray, y el primer día atendieron a 189 pacientes en Siuce y La Jungla. Allí el líder de la comunidad es un ex jefe de la contra, que agradece la colaboración de los antillanos.

GRACIAS CUBA

Humberto Pérez Largaespada, el alcalde de Jalapa, recibe a los cubanos, encabezados por Damián Artega, encargado de Negocios en Nicaragua. En su despacho un afiche del Che traído en los años 80, cuando estudió en La Habana. "Los cubanos volvieron a dar ejemplo de solidaridad. Nosotros queremos que la brigada se quede por más tiempo, pues tenemos muchas cosas por hacer en conjunto. Cuba además condonó generosamente la deuda a mi país y el gesto viene de una pequeña nación en dificultades, bloqueda desde hace casi 40 años por la mayor potencia mundial", expresó.

Al recibir información del representante diplomático sobre el alcance del plan integral de salud propuesto por Cuba para América Central, el edil le dio todo su apoyo y explicó que en la región se precisa al menos otra brigada antillana, incluso para apoyar al vecino país, donde también laboran varios contingentes de la Isla.

Durante una visita al centro de salud, una adolescente, Juana Mercedes Pérez, de 18 años, con lágrimas en sus ojos, solicitó a Damián se le incluyera en el plan de becas para estudiar Medicina en la mayor de las Antillas. "Mi familia no tiene reales para pagarme aquí los estudios. Mi padre es retirado y mi madre costurera. Cuba es mi única posibilidad", argumentó con voz quebrada por la emoción.

JALAPA NECESITA MEDICOS

Si los sueños de Juana se hicieran realidad, el municipio ganaría un médico que hoy reclama. Si se especializa, mucho mejor. En la zona hay un solo cirujano, quien tiene una pequeña clínica privada. No disponen de pediatra ni ginecólogo, tampoco anestesista.

Junto a los cubanos también ha trabajado una enfermera norteamericana, de Boulder, Colorado, quien no escatima elogios para la tradicional actitud solidaria de nuestro pueblo.

La doctora Odalys Luis refiere a Granma que es muy corriente la incidencia de presión baja como consecuencia de la anemia y la desnutrición. La enfermera, Marisela, aplica conocimientos anteriores acopiados durante una misión en Angola.

Volvemos al camino empolvado, al largo camino de regreso a Managua. Desde nuestra ventanilla se repiten las escenas que hacen urgente poner en práctica en estos lares la globalización de la solidaridad. Para ello Cuba ya ofreció su concurso.