La solidaridad como formadora
de conciencia

Melba Hernández: Junto a mi participación en el ataque al cuartel Moncada, lidereado por Fidel, está la vinculación con Viet Nam. Han sido dos momentos de lucha y de victoria, que han dejado profunda huella en mí

ARNALDO MUSA

lu6-1.JPG (6336 bytes)Las crecientes amenazas y agresiones del imperialismo norteamericano contra la Revolución Cubana coadyuvaron a profundizar la resistencia de nuestro pueblo y a apoyar a los países que, de una forma u otra , se enfrentaron a una situación similar.

Y en ello descolló Viet Nam. La solidaridad con su lucha sirvió de vehículo educativo a la inmensa mayoría del pueblo cubano.

Nuestro Gobierno Revolucionario tomó la iniciativa del apoyo reclamado por el heroico pueblo sudvietnamita hacia su lucha, reconoció rápidamente a la primera misión del Frente Nacional de Liberación en nuestro país y el 25 de septiembre de 1963 constituyó oficialmente el Comité Cubano de Solidaridad con Viet Nam del Sur.

En 1962 -relata Melba Hernández- visité por primera vez a Viet Nam, oportunidad que me permitió ver en toda su magnitud el crimen que cometían los yankis contra aquel pueblo. Allí conoció al Presidente Ho Chi Minh, al primer ministro Phan Van Dong y otros dirigentes de la entonces República Democrática de Viet Nam, quienes le informaron sobre la lucha de liberación que se llevaba a cabo en el Sur.

Por indicaciones del Comandante en Jefe, Melba presidió la institución, avalada con su larga y rica trayectoria revolucionaria.

Melba: Comenzamos a trabajar en colectivo con representantes de todas y cada una de las organizaciones políticas y de masas, y algunas personalidades más; el trabajo fue inflamando a todo el pueblo y, en la medida que esto ocurría, nosotros lo convertíamos en una verdadera solidaridad con el pueblo vietnamita, que se iba extendiendo a todas las provincias del país.

¿Quiénes de aquella generación no recuerdan las primeras actividades del comité, de carácter divulgativo y de movilización de las fuerzas populares que integraban las distintas organizaciones de masas y políticas que formaban parte de él? Como primer paso, se hicieron los preparativos para celebrar el tercer aniversario de la constitución del Frente Nacional de Liberación de Viet Nam del Sur, el 20 de diciembre de 1963, más una jornada de una semana, que culminaría en un acto central, celebrado en el teatro de la Central de Trabajadores de Cuba. Allí, el Comandante Ernesto Che Guevara fue el primer orador que intervino en un acto público de esa envergadura en solidaridad con Viet Nam del Sur.

Melba: El 20 de diciembre de ese mismo año, Ernesto Che Guevara pronunció un discurso medular en el que situaba las posiciones de Cuba ¿y por qué no? algunas de sus más profundas ideas acerca de la lucha antimperialista que más tarde lo llevaron a otras tierras del mundo.

Y es que el ejemplo del Che enseña a todos que la sangre hay que derramarla por la humanidad y por un planeta donde tiene que vivir en paz algún día la familia humana, bajo principios verdaderamente de solidaridad, y por eso sí vale la pena cualquier sacrificio.

Melba: El pueblo de Cuba no escatimó esfuerzos para estimular moralmente a aquellos hombres que combatían a la otra vuelta del mundo y, sin la menor duda, se habían convertido en nuestros hermanos, conscientes de que peleaban por ellos, por nosotros y por la humanidad.

Relata la Heroína del Moncada que se celebraron diversos simposios para condenar los crímenes de guerra norteamericanos en los que se insertaban hombres de nuestra cultura con el pueblo trabajador; según las características geográficas, fueron hermanadas ciudades, se constituyeron 25 000 equipos de estudio, desde la base; y el movimiento de emulación impulsó más y mejor el trabajo general de solidaridad.

Melba: Era tan cruel la guerra, Estados Unidos enviaba cada día más soldados para destruir al país de Ho Chi Minh, que nosotros creamos distintas comisiones que nos garantizarían un estudio y una divulgación mejor: científico-técnica, médica, de educación, histórico-cultural, económica y administrativa, como las de organización y divulgación.

Luego, debido a la extensión de la agresión a los países vecinos, el Comité amplió su marco de actividades y denuncia al imperialismo, y desde el 4 de agosto de 1970 se empezó a llamar Comité de Solidaridad con Viet Nam, Cambodia y Laos.

En abril de 1972, nuestro pueblo se movilizó para denunciar la ferocidad de los bombardeos genocidas a Viet Nam, seguida en mayo de la intensificación irrefrenable de la guerra de destrucción en el Norte. En Haiphong se encontraban, y se mantuvieron nuestros buques Imías y El Jigüe, con una tripulación que se mantuvo firme. En Cuba se celebró el Tercer Simposio contra el genocidio yanki en Viet Nam y su extensión a Laos y Cambodia, durante el cual se produjo la intervención del Comandante en Jefe en la que pronunció una frase histórica que daría la vuelta al mundo: ¡Por Viet Nam estamos dispuestos a dar hasta nuestra propia sangre!

Y agregaba, convencido que la causa de Viet Nam era invencible, que triunfaría: "¡Y en esa lucha, hasta la victoria, el pueblo de Viet Nam puede contar con el apoyo incondicional del pueblo revolucionario de Cuba!".

En noviembre de 1972, Melba visitó otra vez la República Democrática de Viet Nam al frente de una delegación, e incluyó a las zonas liberadas de Laos. Era la primera delegación del Comité de Solidaridad que visitaba las zonas liberadas del Laos combatiente. Estuvo al frente del Comité hasta la victoria de la lucha de liberación, en 1975, dando paso a la creación de las actuales asociaciones de amistad.

Melba: ¿Qué es la solidaridad revolucionaria? En la hora actual, en la que estamos tan entregados al trabajo político-ideológico, ésta es una forma muy bella para realizarnos. Porque, en dificultades, la solidaridad, entre otras cuestiones, es formadora de conciencia.

Conciencia formada con el quehacer solidario con Viet Nam y tantos otros pueblos, que hace que en muchos lugares del mundo los representantes de esta Cuba bloqueada y calumniada tenga tantos amigos y encuentre que hombres y mujeres del pueblo comprendan su lucha, sueñen con un futuro mejor, un mundo más justo y una sociedad global, universal, humana.

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