Alemania

El voto fue por el cambio

Arsenio Rodríguez

Una mayoría de los alemanes optaron por el cambio y con su voto favorable a los socialdemócratas pusieron fin, el 27 de septiembre, a la era Kohl, iniciando su entrada en la escena política el triunfador, Gerhard Schöeder, abogado de 54 años, quien hasta ahora gobernaba en el estado de Baja Sajonia.

El primero de los cambios, dada la convincente victoria del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), con 298 escaños (el 40,9 % de los votos) catapulteó a esta agrupación a la cima política y, de hecho, transformó al Parlamento de esta nación europea.

Sin embargo, muchos especialistas consideran que ha cambiado la composición parlamentaria, pero no los problemas sin solucionar, entre ellos, y como elemento determinante, el desempleo, que sigue superando los cuatro millones de parados.

La tan anunciada gran coalición entre el SPD y los partidos Unión Demócrata Cristiana (CDU) y Unión Social Cristiana (CSU), queda aún como posible opción, aunque la más probable según los anuncios del triunfador, será de socialdemócratas con Los Verdes, quienes alcanzaron 47 escaños (6,7 %).

Juntos, gozarían de una cómoda mayoría con 21 escaños por encima del resto de los partidos, que en total alcanzan 324, pero tal unión se decidirá a lo largo de esta semana.

Actualmente la coalición roji-verde existe en 4 estados federados desde 1991 de forma ininterrumpida, y desde el 85 hasta la fecha fue una realidad en 10 territorios germanos, aunque de concretarse, sería la primera vez a nivel de toda la nación.

Al nuevo Parlamento, que debe conformarse finalmente para mediados de octubre, llegan además el FDP, liberales (6,2 %) y el PDS, ex comunistas (5,1%), quedando excluidos los partidos de extrema derecha, quienes amenazaban con oficializar sus posiciones xenófobas y neonazis.

Queda por ver la política a aplicar por el nuevo gobierno germano, sea cual sea la coalición que finalmente se conforme, ante la compleja situación social y sobre todo económica, pues como señalara un diario local, Kohl le ha dejado una montaña de tareas sin concluir en lo interno.

Por lo demás, los empresarios alemanes se mostraron favorables al cambio, aunque preocupados por la presencia de los verdes, y le recordaron al líder socialdemócrata que no debe echar atrás las reformas económicas favorables a la industria iniciadas por Kohl.

Terminadas las expectativas y las especulaciones electorales, el nuevo gobierno contará con amplio respaldo nacional e internacional, especialmente en el Viejo Continente, sobre todo de la Unión Europea, donde 10 de los 15 gobiernos están dirigidos por socialdemócratas y en otros 3 tienen presencia gubernamental.

Se prevé que la nueva coalición, en lo externo, no provocará grandes cambios, en temas tan candentes como la presencia de Alemania en la OTAN, en la ONU, dándose por seguro el fortalecimiento de la cooperación franco-germana.

Helmut Kohl abandona, luego de 16 años, el cargo de canciller federal. También renunciará como presidente de su partido. Junto con él, otras figuras nacionales desaparecen del escenario político local. Culmina así una era.

Gerhard Schöeder, considerado por unos un rebelde, por otros un conservador, en su condición de virtual canciller, debe conformar en los próximos días el equipo que gobernará a Alemania los próximos cuatro años, lo que aunque complejo, resultará la tarea más sencilla de las que le esperan al frente de una nación que juega, indiscutiblemente, un papel determinante en Europa y en el mundo.