NACIONALES

Viaducto de Matanzas

Se aprecia otro espíritu
luego de las críticas


Ventura de Jesús

MATANZAS.-Luego de la valoración tajante que enjuició el mal comportamiento y sacudió la estructura organizativa del pedraplén de la bahía de esta provincia, importante obra con financiamiento y garantía en los suministros materiales, las fuerzas que intervienen en ese proyecto adquirieron una mayor comprensión de la necesidad de no dilatar más su terminación.

A juzgar por el estado de ánimo de los constructores y demás componentes de esta inversión, aquí se ha interpretado autocríticamente el llamado del análisis promovido por la dirección del Gobierno y en el cual, entre otras cosas, se pusieron al descubierto las deficiencias que han entorpecido la marcha de esta obra.

"También nosotros vemos esa crítica como un instrumento necesario, eso estimula y cataliza el esfuerzo", aseguró a Granma José Alfonso Griñanes, autoridad máxima de la Construcción en Matanzas. "Hoy las acciones se desarrollan con el espíritu de no incumplir los plazos de ejecución y trabajar con intensidad y exigencia. Ya existe una proyección más precisa", comentó.

Alfonso puso en claro la principal deficiencia del viaducto yumurino. "La obra tuvo un mal comienzo, porque se inició sin que estuviera definido el alcance de la inversión, no se habían concluido ni las investigaciones ni el proyecto. De modo que no existía la debida preparación técnica".

Recordó, además, la falta de microlocalización y la ausencia de trabajo en equipo. "No supimos aprovechar la ventaja que significa el hecho de estar todos ubicados en la obra: proyectistas, inversionistas, contratistas y constructores. Hubo poca agresividad en la solución a los problemas que se presentaron".

Esos inconvenientes de índole organizativa y de exigencia, dijo, condujeron a que la obra no tuviera la debida prioridad de forma integral. Vistas así las cosas, es comprensible, por ejemplo, que el puente se concibiera originalmente sin una solución vial para peatones, deficiencia que fue preciso enmendar en la marcha.

Por eso no es casual el hecho de que la segunda etapa del viaducto matancero ya tenga ejecutados 6 millones de pesos cuando apenas rebasa el 40 por ciento de la obra. Por lo visto, según el criterio de Alfonso, los gastos previstos inicialmente se incrementarán considerablemente.

En un análisis multifacético y cuidadoso con todas las partes, se acordó concluir de forma acelerada la preparación técnica de la obra, se definieron las responsabilidades individuales y se rediseñaron los métodos para un mejor control diario.

Atención especial se le dedica hoy a la construcción del puente, el cual se ejecuta con toda prioridad en Planta Mecánica, Villa Clara, después de sufrir atrasos por la calidad del laminado de acero empleado en primera instancia. Se trata de un puente de aproximadamente 500 toneladas de acero, compuesto por cuatro cajones de unos 90 metros cada uno, el primero de los cuales debe estar en Matanzas a más tardar el 20 de junio.

Cada vez esta obra ofrece más expectativas en la provincia, pues una vez montado el puente mejorará la fluidez del tráfico entre la capital del país y Varadero y aliviará también la circulación interior de la ciudad de Matanzas, por donde transitan alrededor de 18 000 vehículos diarios, lo cual crea serios cuellos de botella sobre el puente de Tirry.

Esta segunda etapa dará continuidad a los 1 300 metros de la primera en explotación desde hace algún tiempo, y se prevé terminar, definitivamente, en el primer trimestre de 1999, luego de haber pasado por la dura lección que hoy los obliga a consagrarse totalmente al trabajo eficiente para borrar la mala imagen.

Los contingentes IV Congreso del PCC y Julio Antonio Mella, pertenecientes a la Empresa Constructora Integral Número 9, así asumen la responsabilidad de esta obra. De ellos depende en buena medida que el viaducto de Matanzas cambie de curso en su ejecución. Y por lo pronto, ya reina aquí otro espíritu


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