Braulio Coroneaux

"Por aquí no pasarán"

PEDRO A. GARCIA

vi3-1.jpg (9928 bytes)Cuarenta años después, sus compañeros de lucha, participantes en la Batalla de Guisa, discuten aún sobre el día de su caída en combate, que oficialmente se conmemora el 26 de noviembre, aunque otros opinan que acaeció el 25. Angeolina Antolín, del pelotón de Las Marianas, siempre ha creído que aconteció el 27: "Todas las compañeras (de su pelotón) hemos sacado la cuenta de los hechos y es casi seguro que fue ese día".

"Lo que recuerdo del momento en que mataron a Coroneaux es confuso, pues aquel disparo del tanque nos cogió de sorpresa. Era como por el mediodía", dijo a un periodista hace años Eva Rodríguez Palma, otra de Las Marianas: "Un obús estalló sobre el cuerpo de Coroneaux, lanzándolo a él y otros dos compañeros hacia afuera. Uno era un campesino de San Pablo del Yao, Guillermo González, pero del otro no sé su nombre".

Su compañera de pelotón, Rita García, afirmó en una ocasión: "Al sentir la explosión del obús, alguien gritó que nos retiráramos, anunciando que lo habían matado (...) Salí corriendo con el arma y el maletín (de primeros auxilios) hacia la trinchera de Coroneaux. Alguien me gritó y me haló por un brazo para que no me acercara, pues estaba destrozado".

"Cuando Fidel se enteró que habían matado a Coroneaux se le vio muy turbado", testimonió el capitán rebelde Aeropagito Montero: "golpeaba fuertemente el piso con los pies y mordía el tabaco pasándolo de un lado a otro de la boca".

EL SARGENTO DEL CUARTEL MONCADA

Nació en el Central Soledad, Guantánamo, el 29 de marzo de 1929 y según su inscripción de nacimiento se llamaba Braulio Eustasio Curuneaux Trimiño. Cómo y cuándo su apellido se transformó en Coroneaux es algo que la historiografía cubana actual no explica.

Como muchos de condición humilde, entró al ejército para atenuar la dura situación económica que atravesaba su familia. Vivió orgulloso de su uniforme militar, hasta aquel 26 de julio, en que sus compañeros de armas torturaron y masacraron a 60 jóvenes que intentaron tomar por asalto el cuartel Moncada.

A pesar de su comportamiento heroico en la defensa de la fortaleza, como se negó a participar en la orgía de sangre, recibió fuertes amonestaciones de sus superiores. "Eso lo arreglaremos después", le amenazaron. Tiempo después era juzgado por un supuesto robo con fuerza. Le licenciaron deshonrosamente y un mal juez lo condenó a pena de cárcel.

El hoy general de división Raúl Menéndez Tomassevich, quien le conoció en prisión, lo recuerda "bajo de estatura, abundante pelo ondeado, piel mestiza, pero clara, y facciones finas (...) Era muy expresivo y le resultaba imposible ocultar sus sentimientos, nervioso, pero muy seguro de sí mismo. Hombre de una sola pieza, fiel a sus compañeros, a sus ideas y a la verdad, por la que estaba siempre dispuesto a pelear a ultranza, aunque en ello le fuera la vida".

EL CAPITAN REBELDE

En la prisión, combatientes del M-26-7 contactaron con él. Media hora antes del levantamiento del 30 de Noviembre en Santiago de Cuba, se evadió con un grupo de presos, sin ayuda del exterior. El aparato represivo del batistato no escatimó esfuerzos para recapturar a los fugados, entre los que se encontraban el combatiente de la clandestinidad Carlos Iglesias (Nicaragua) y el propio Tomassevich. Pero las órdenes de búsqueda y captura mostraban una particular obsesión con Braulio Coroneaux.

El ex sargento, con la ayuda del M-26-7 en Santiago, burló los operativos policiales. Trabajó para el movimiento clandestino hasta que recibió la orden de incorporarse a la columna de Fidel. En la Sierra hizo leyenda con su ametralladora 50 en los combates de Estrada Palma, Pino del Agua y Jigüe. La dirección de la Revolución lo ascendió al grado de capitán rebelde.

Por órdenes de Fidel, el capitán Braulio ocupó en la noche del 19 de noviembre un emplazamiento de suma importancia estratégica al pie de la carretera de Guisa a Bayamo. "Por aquí no pasarán", aseguró. La energía desplegada en la fortificación del lugar fue comentada entonces por el Jefe de la Revolución: "Coroneaux, hecho un león, ha abierto en un firme más de 200 trincheras". Sin ocultar su admiración, Fidel le escribió a su capitán: "Sé que por donde tú estás no pasarán de ninguna forma".

El primero de diciembre, Radio Rebelde informaba al pueblo de Cuba: "Ayer a las 10 de la noche, después de 10 días de combate, nuestras fuerzas penetraron en Guisa (...) El más destacado oficial rebelde fue el capitán Braulio Coroneaux, veterano de muchas acciones, que murió gloriosamente defendiendo su posición en la carretera de Guisa, por donde no pudieron pasar los tanques enemigos..."

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