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Babiney ya no es la cenicienta
De cómo una empresa con pocos recursos logró alcanzar el mejor registro en natalidad del rebaño vacuno en La Habana
RAISA PAGES
Las palabras adquieren su significación, según el contexto.
-Hay que disminuir los abortos. La hembra gestante tiene que ser bien alimentada, cuidada, darle una atención priorizada.
Osmar, el mejor inseminador de La Habana, afirma que el montero celador -el hombre a caballo en segundo plano- es su enlace principal para saber cuándo las vacas y las novillas caen en celo.
Parecería, según transcribo las notas, una consulta de ginecobstetricia pero no estoy comparando el reino animal con el género humano. Simplemente que, en el ganado vacuno, la reproducción tiene muchas semejanzas y cuando uno escucha a los vaqueros y técnicos se da cuenta de que no sólo la sabiduría de la naturaleza basta para lograr eficiencia y crecimiento en la masa bovina, sino que mucho depende de la gestión de los hombres.
Solo así podría explicarse mejor el hecho de que la empresa pecuaria Babiney, en San José, otrora cenicienta de la ganadería habanera por su ubicación y por su escasa infraestructura, tenga algo que mostrar a sus coterráneos en materia de reproducción del ganado bovino.
Orestes, un hombre respetado por su experiencia y disciplina.
Fue la única empresa que alcanzó el pasado año el 60 por ciento de natalidad, indicador que, en esa provincia y en tiempos de recursos no era noticia, pero ahora, en las actuales condiciones fue el mejor registro del territorio, cuya media actual ronda el 51 por ciento.
El mejor inseminador de La Habana, Osmar García Hernández, radica precisamente en Babiney. Su visión del asunto ratifica lo que muchos opinan en torno al tema de la reproducción: es un trabajo en equipo y su eficiencia depende no sólo de su esfuerzo personal sino del empeño de los vaqueros, de los monteros.
Uno de los grandes problemas de la ganadería actual es el envejecimiento del rebaño en ordeño debido, precisamente, a que las hembras que deben cubrir "las vacantes por jubilación" no son las suficientes. El ganado joven, subalimentado y en precarias condiciones, no alcanza, a la edad adecuada el peso ni el estado corporal necesarios para presentar celo, ese estado fisiológico anunciador de que la novilla ya está apta para albergar en su vientre a un ternero.
Orestes Amador lleva 30 años en este tipo de faena. Comenzó como inseminador y hoy es el responsable de la brigada de reproducción de la empresa Babiney.
-Nuestros técnicos están bien preparados, hemos creado una gran familia- explica y agrega: -La brigada nuestra -24 trabajadores- da servicios a las siete UBPC de Babiney, al sector campesino y a unidades pecuarias del MINFAR y MININT de la zona.Nosotros nos autofinanciamos mediante la prestación de servicios. Atendemos una masa hembra de 8 869 cabezas y logramos crecer en esta categoría, algo que no se producía desde antes del período especial.
Orestes reconoce cuánto falta aún para mejorar las condiciones del ganado en desarrollo: --El acuartonamiento no está resuelto por falta de alambre y el 30 por ciento de los pastizales están copados por la manigua y aroma. La empresa creó una brigada de buldóceres reactivados y con el implemento Vanguardia, ideado por Ramón Castro, estamos limpiando muchas áreas -en dependencia del combustible asignado- para proseguir avanzando en la autosuficiencia alimentaria.
Omar Ramos, subdirector de producción, subrayó que los pocos recursos que llegan se colocan al ganado en desarrollo, la prioridad uno. Sólo así podrán bajar la edad de incorporación de la novilla que ahora ronda los 28 meses -10 después de lo ideal.
Tomás Roque, un ganadero que tiene ya 67 años, opina que hay quienes le achacan todos los males al período especial. -Mi vaquería es igual que las demás en cuanto a recursos y tenemos un 79 por ciento de natalidad, porque nosotros nos conocemos todos los animales al dedillo. Esto no es un trabajo para flojos, hay que dedicarse mucho. Para que entre sangre nueva en esta unidad -donde casi todos somos viejos- hay que mejorar las condiciones de vida.
Precisamente eso es lo que hace Félix Baez, administrador de la UBPC Orlando Campa, la mejor de Babiney, quien afirma: Los resultados de una vaquería dependen de la estabilidad del personal, tenemos que crear, en cada unidad pecuaria, una familia que se sienta contenta con sus condiciones de vida.
Félix anota, además, que en todas las unidades pecuarias de su UBPC han construido dos viviendas y asignan a cada colectivo un cuarto de hectárea para el autoabastecimiento.Adicionalmente vendemos arroz y frijoles a bajos precios y también animales de preceba para que los crien. Cuando el hombre tiene resuelto techo y comida puede trabajar contento.
Pero no sólo de pan vive el hombre. Osmar, el inseminador, intercede para explicar los estímulos morales y materiales que sistemáticamente recibe en los chequeos emulativos.
Los chequeos emulativos -donde el indicador esencial es la reproducción del ganado- se efectúan en la UBPC de peores resultados del mes, para que los representantes de esa cooperativa expliquen, ante los administradores restantes, qué tareas desarrollan para mejorar sus resultados.
Babiney demuestra que los problemas actuales de la ganadería bien podrían atenuarse si, en cada colectivo, se cultivan las mejores virtudes de los hombres, con métodos de trabajo que desaten los nudos de las fuerzas productivas.
Y aunque Babiney continúa siendo una de las entidades con menos recursos de la provincia, ha encontrado el camino de la fortuna en el mejoramiento de la atención al hombre, y el trabajo con mucha seriedad, fórmula eficaz para dejar atrás el sobrenombre de cenicienta.