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En El Morro
Armando renace cada día
Sesenta y cuatro años trabajando para salvar vidas y evitar desastres
Emilio del Barrio Menéndez
"Cada persona tiene una meta, una causa que para ella es de suma importancia. Mi meta, mi causa, es trabajar bien, para mí eso es lo más grande de la vida".
Con áspera voz, íntimamente contaminada por una enorme y directa dosis de sales, lunas, vientos y soles de muchos, muchísimos años, Armando E. Machado García, semaforista de El Morro, caracterizó así el sentido de su vida.
No es un hombre corpulento. Su cabello, abundante, recuerda el blanco de las limpias nubes de invierno. Sus ojos son de color indefinido, tal vez su tonalidad original se le ha gastado de mirar, desde su atalaya, tanto azul, noches y puestas de sol. Dice él que miles. "¡Y me fascinan!".
Machado, así lo conocen todos, tiene algo más de 85 años de edad y de ellos, 64 en El Morro. Su profesión la conocen muy pocas personas. Solo los marinos. Su misión es la del auxilio a la navegación y controlar, para dar seguridad, el tráfico marítimo en la entrada y salida de la bahía de La Habana. También controla los barcos que cruzan frente a la costa, allá por el horizonte.
Su "imperio" es una construcción rectangular de siete u ocho metros de largo por dos o tres de ancho. Techo de tejas rojas ligeramente inclinado, a la vera del faro. Teléfono, equipo de comunicación VHF, blinker para señales lumínicas, potentísimos binoculares y un alfabeto completo de banderas...
Me contó que este servicio comenzó a prestarse en 1888; pero solo de sol a sol. En 1895, como consecuencia de la colisión frente al Morro del buque de guerra español Sánchez Barcasteguí con el mercante noruego Montera, se alargó a día y noche. De día la comunicación era por banderas, de noche, por luces.
"Hace 103 años que aquí, llueva, truene o relampaguee, hay siempre dos semaforistas de guardia cuidando de la vida y de los bienes de los hombres de mar. De esos 103 años, yo llevo 64 y sin faltar un día a mi trabajo... bueno, sí, falté unos cuantos, pues me operé y así no podía venir, aunque quería...
"Desde aquí, comenta, he visto lo humano y lo divino. He vivido parte del transcurso de la historia; sin embargo, como soy hombre de mar, aunque nunca he navegado, las re-ferencias del tiempo las asocio con los barcos y sus acontecimientos".
Cita como ejemplo la colisión del Sea Trean Havana con el vivero Julián Bengochea, aquí mismo, al este de El Morro; la entrada del primer barco soviético, el Pskov, en febrero del 60; las provocaciones de los buques de guerra norteamericanos cuando la Crisis de Octubre; la última travesía del Granma, con Fidel nuevamente a bordo...
"Sí, tengo una pena y que me duele mucho: el mástil donde ondea la enseña nacional, está en muy mal estado y no se pueden izar las banderas de señales. Las patecas no funcionan y el pico se cayó... Tal vez por los adelantos de las comunicaciones no sea tan necesario el empleo de banderas para comunicarse con los buques e informar a las autoridades de la plaza; pero es una hermosa tradición y no debe permitirse que se pierda.
"En el mástil, con banderas, se indica: buque a la vista, su eslora, el país de matrícula, si es mercante o de guerra... en fin. Y en fechas patrias se engalana completo. Es una verdadera lástima que se pierda esta tradición. Me duele, y mucho...
"Siempre me he sentido un hombre importante porque trabajo para salvar vidas y evitar desastres. Cada vez que comienzo mi turno de 24 horas -descanso 48-, es como si naciera de nuevo. ¡Qué feliz me siento! Yo no lo sé, pero estoy seguro que con mi trabajo y el de mis compañeros, se han evitado grandes pérdidas de vidas humanas y muchos accidentes. No te quepa duda de eso.
"¿Qué si soy feliz, qué si me gusta mi trabajo? Fíjate si es así que aquí yo coloqué a mi hijo Lázaro, de 60 años, y que lleva como semaforista 43 consecutivos, y a dos de mis nietos, Fernando, quien trabaja conmigo, y a Armando, que lo hace con Lázaro. Es como una dinastía marinera, la de los Machado. ¡Y qué orgulloso me siento de eso!
"Si volviera a nacer, lo digo de corazón, volvería a ser semaforista".