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Bartolomé Masó: irreductible mambí
El presidente vetado por Estados Unidos
GILBERTO TOSTE BALLART
LA VIDA del Mayor General Bartolomé Masó y Márquez está íntimamente vinculada a fundamentales acontecimientos de la historia de Cuba.
Fue uno de los iniciadores y sostenedores de todas las etapas de la guerra por la liberación en el pasado siglo y encarnó las aspiraciones cubanas de plena independencia en la compleja e incierta época de la intervención de Estados Unidos en la guerra hispano-cubana y durante los cuatro años de ocupación militar norteamericana.
Era considerado por sus contemporáneos como uno de los jefes insurrectos más serenos y equilibrados y de ideas más propias y sólida argumentación.
En silencio y con admirable modestia cumplió sus importantes deberes en la Revolución. Fue el último Presidente de la República de Cuba en Armas de 1897-1898 al ser elegido en Camagüey en la Asamblea de La Yaya.
Masó nació el 21 de diciembre de 1830 en Manzanillo, antigua provincia de Oriente. Cursó estudios superiores en Bayamo. Era aficionado a la literatura. En revistas de Santiago, Bayamo y Manzanillo se publicaron algunos de sus poemas.
Desde los comienzos de la década de los años 50, eran conocidas por la metrópoli española sus tempranas ideas separatistas. En 1867 ya forma parte de los grupos de activos conspiradores manzanilleros y bayameses dirigidos por Céspedes y Aguilera, respectivamente.
LA GUERRA DE LOS DIEZ AÑOS
En la madrugada del 10 de octubre de 1868, Masó está junto a Céspedes en La Demajagua.
Participó en la acción de Yara, en el ataque y toma de Bayamo y en los combates sostenidos por los mambises en Jiguaní, Rejondón, Bermeja y otros. Así comenzó su larga hoja de servicios militares y civiles; diputado a la Cámara, secretario de la misma, director de Hacienda, subsecretario y secretario de la Guerra, y general de brigada. Todos estos cargos en la guerra grande.
Los acontecimientos del Zanjón en 1878 lo sorprenden en el mando de las tropas mambisas de la jurisdicción de Manzanillo. Estuvo al lado de Antonio Maceo entre los que no aceptaron aquel pacto. Fue un hombre de Baraguá.
En 1879, complicado en el nuevo intento insurreccional conocido por La Guerra Chiquita, es detenido por las autoridades colonialistas y deportado a las cárceles de la Península. Varios meses después es liberado y regresa a Cuba.
JUNTO A LOS PINOS NUEVOS
En 1894, Masó es contactado en su ciudad natal por enviados del Partido Revolucionario Cubano de José Martí, con vistas al futuro alzamiento independentista.
El 22 de febrero de 1895, al mando de un nutrido grupo mambí, abandonó con sigilo la ciudad de Manzanillo, al caer la noche ordenó un alto en Calicito, donde establece su primer campamento en la nueva etapa de guerra. Dos días después, el 24, proclamó la independencia en Bayate. En esa histórica jornada -como se sabe- otros grupos de patriotas se alzan en diferentes puntos de Oriente y en Matanzas, iniciándose así "la guerra necesaria".
El Mayor General Bartolomé Masó tenía entonces 65 años de edad. El y Guillermo Moncada, a la sazón, compartían el mando de Oriente en espera de Gómez y Maceo. En mayo, el Generalísimo, ya en tierra cubana al igual que Martí y Maceo, designa al héroe manzanillero para el mando del 2do. Cuerpo de Ejército de Oriente, es decir, de la mitad occidental de la provincia.
El 18 de mayo de 1895, Masó llega con su tropa al campamento de Dos Ríos, donde abraza a Martí, sin sospechar que este sería el último encuentro entre ambos.
Posteriormente, Masó, al frente de su tropa, emprende algunas operaciones hasta que, el 18 de septiembre de aquel año, es elegido vicepresidente de la República de Cuba en Armas en la Asamblea de Jimaguayú. Dos años más tarde, el 30 de octubre de 1897, en la Constituyente de La Yaya, fue designado Presidente.
Masó escribe a Gómez el 30 de enero de 1898 una carta en la que expresa que comparte la opinión del Generalísimo acerca de que la conclusión de la guerra con el triunfo insurrecto estaba cercana.
En carta a Antonio Colás comenta las alusiones a Cuba contenidas en el mensaje al Congreso del Presidente norteamericano en diciembre de 1897, y dice:
"Con las simpatías o sin ellas del gobierno de Washington nosotros hemos de llegar pronto a la meta de nuestras aspiraciones (...)". Esta corta frase expresa la confianza de Masó en la victoria contra España sin "extraña ayuda".
FRENTE A LA INTERVENCION
El 30 de marzo de 1898, luego de la voladura del Maine, Masó escribió desde El Palenque a Ramón Emeterio Betances lo que sigue: "Creo próximo el día de la intervención norteamericana, aunque a la verdad no me parecen tan claros los propósitos de los yankis, siempre los he creído gente que no trabaja en balde".
El 19 de abril de 1898, el Senado y la Cámara de Estados Unidos aprobaron la Resolución Conjunta. Esta ley fue el ultimátum contra España. El 25 se declaró formalmente la guerra.
El 22 de junio comienza el desembarco de las tropas yankis en el oriente cubano. El 16 de julio capituló la guarnición española que defendía a Santiago de Cuba.
El 1ro. de septiembre de 1898, Masó escribió al presidente McKinley, desde La Viuda, Camagüey: "La revolución cubana ha tenido desde su inicio y tiene hoy más que nunca por lema obtener la independencia de Cuba (...) y nuestros propósitos no han sido nunca de entregar a Cuba a una agrupación victoriosa que considere la Isla como su presa, sino obtener la independencia para Cuba."
El 9 de noviembre de 1898, Masó concluye su mandato de presidente de la República de Cuba en Armas en reunión del Consejo de Gobierno sostenida en Santa Cruz del Sur.
El 1ro de enero de 1899 comenzó oficialmente la ocupación de Cuba por Estados Unidos.
En noviembre de 1900 comenzaron las deliberaciones de la Asamblea Constituyente cubana con el fin de redactar una Constitución para la futura República. El 21 de febrero de 1901 se dio a conocer el cuerpo definitivo de la Carta Magna. Entonces, llegó el momento de discutir las relaciones Cuba-Estados Unidos. La Convención fue informada por el gobernador militar norteamericano, Leonardo Wood, de ciertas condiciones adicionales que regularían esas relaciones, es decir, la Enmienda Platt, la cual quebrantaba la independencia de Cuba. Los constituyentistas cubanos la rechazaron, pero el gobierno norteamericano amenazó con prolongar la ocupación indefinidamente. El 12 de junio, luego de varios meses y por escaso margen fue aprobada como apéndice constitucional.
Era una de las bases para la neocolonia.
Resuelto el problema de la Enmienda Platt, el gobierno interventor dio los primeros pasos para establecer la República.
Un grupo de patriotas honestos, tratando de asegurar para la presidencia a un hombre de firme posición independentista, proponen -tras la declinación de Máximo Gómez- a Bartolomé Masó. Pero tales proyectos contrariaban al gobierno estadounidense, que trataba de apuntalar a una figura incondicional y pro yanki que favoreciera sus planes imperialistas.
Por esos días, el general Masó escribe al general Lacret y alude al uso del derecho de la fuerza por Estados Unidos, "del que ha nacido la ley Platt, esa decantada ley que tan honrosa decepción nos ha hecho sufrir."
En esta situación aparece la postulación de Estrada Palma, quien era el candidato escogido por Washington.
En octubre de 1901, el gobierno interventor dispuso el receso de la Convención y la creación de una junta electoral favorable a Estrada Palma y, a su vez, ciertas modificaciones en la ley electoral que limitaban las posibilidades de Masó. Además, Washington apoyaría su candidato con cuantiosos recursos y amarres politiqueros.
Así, por ejemplo, cualquier funcionario de la administración que no apoyara a Estrada Palma podía ser despedido. El entonces alcalde de La Habana, Miguel Gener, fue destituido por expresar sus simpatías por Masó.
En tales circunstancias, Masó y su equipo de coalición, optaron por no acudir a las elecciones.
En un triunfo "ya garantizado" por el gobierno de ocupación, Estrada Palma fue elegido de modo inevitable.
Llegó el 20 de mayo de 1902 y con este día el surgimiento de una república con Enmienda Platt.
El periodista norteamericano Walter Wellman publicó por esos días un artículo en la importante revista Review of Reviews que en uno de sus párrafos dice: "La Isla de Cuba será una república independiente pero sus poderes serán limitados y sus relaciones internacionales restringidas. Estado soberano en el nombre, de hecho no será más que una colonia autónoma colocada bajo la égida de EE.UU. Cuando en un próximo porvenir el hijo de Cuba desde la costa de su fértil Isla, dirija la mirada hacia los campos donde cimbrean las palmeras podrá decir sin equivocarse:
"Esta es una nación y cuando volviéndose fije su vista en el mar tendrá que decir: esta es una dependencia."
Al final de sus días, Masó escribió en su testamento algunos criterios sobre lo que se debe enseñar a los niños cubanos sobre Estados Unidos: "Enseñarles su idioma para que lo estudien en provecho de Cuba, enseñarles sus defectos y vicios para que no caigan en ellos y con la verdad desnuda... su deseo constante de anexionarse a Cuba, dando a los niños para defender la patria fuerzas de inteligencia y de cuerpo... pues a ellos toca formar la familia cubana que ha de continuar la lucha por la independencia, libertad y soberanía de Cuba."
El 14 de junio de 1907, cuando la Isla estaba ocupada nuevamente por la segunda intervención norteamericana, murió Bartolomé Masó sin ver a su Patria independiente y soberana, pero con la confianza de que por el esfuerzo de las nuevas generaciones, "Cuba Libre por fin ha de ser."
Las generaciones hijas de los heroicos mambises no defraudarían a los padres gloriosos, a los que -como Bartolomé Masó- fueron fundadores de la nación cubana.