DEPORTES

Delegación elite cubana a Maracaibo

Razones de la alegría centrocaribeña


OSCAR SANCHEZ

Por supuesto que la presencia de una comitiva elite cubana en los Juegos Centroamericanos y del Caribe del próximo agosto es motivo de júbilo, no solo para la anfitriona Maracaibo, el mismo sentimiento también es patrimonio de toda la familia centrocaribeña.

¿Razones para la alegría?

La mayor de las Antillas es la bandera que hace ondear a esta área en los principales conciertos deportivos. La ha empinado tanto en los Juegos Olímpicos que ya tiene un puesto fijo entre los diez primeros desde 1976, y en la historia del primer siglo de esas lides, concluido en el verano de 1996, es la única nación de la zona, la única latinoamericana por demás, que encontró un lugar en la veintena vanguardista.

Se dice fácil, pero Cuba está entre los 27 países que acumulan más de 100 preseas olímpicas. En esas justas, Centroamérica y el Caribe han conquistado 65 premios dorados, de ellos ¡46 son cubanos!; 76 de plata, ¡36 cubanos!; y 89 de bronce, ¡34 cubanos! De los 230 lauros de la región bajo los cinco aros, Cuba tiene 114, prácticamente la mitad, o para ser más exacto, el 49,5 por ciento.

En Juegos Panamericanos, que ya tienen 12 ediciones desde 1951, la familia que se reunirá en la ciudad venezolana, no llega al 30 por ciento de primeros lugares. En esas fiestas se han repartido 2 840 títulos, de los cuales 798 son bañados por aguas caribeñas. ¿Cubanos? ¡580!

Esa es la justificación del entusiasmo centrocaribeño, pues en Maracaibo, como expresara el presidente del INDER en esa ciudad hace solo unas semanas, estarán los protagonistas de ese aval de lujo.

Pero la asistencia de los grandes campeones más que engrosar un medallero, del cual son líderes desde 1970, y en el que casi han obtenido la mitad de los triunfos (1 299 medallas de oro de las 2 798 repartidas en 17 ediciones desde 1926), revela el interés y al mismo tiempo la preocupación por la salud de estas reuniones.

Se ha dicho muchas veces que una delegación de segundas figuras podría mantener la supremacía, y no sería una quimera. Sin embargo, las expectativas por ver a astros del deporte mundial no en París, o en Londres, sino en esta modesta parte del mundo, donde no recibirán un céntimo por un récord mundial sino el reconocimiento y el agradecimiento de una afición ávida de actuaciones relevantes, es la razón principal de esa presencia elite.

Tampoco, como erróneamente se ha dicho o como quieren verlo algunos, se trata de ir a mostrar la fuerza o los resultados de un sistema político. Nada más ajeno al deporte, justamente porque éste, el cubano, es un deporte revolucionario, tanto que hasta el momento 16 países de los 29 miembros de la Organización Deportiva Centroamericana y del Caribe, llevarán a Maracaibo, con sus selecciones nacionales, a entrenadores de la nación vanguardia del área.

Lo acostumbrado en este final de siglo, y ejemplos sobran, es que las estrellas mundiales prefieren o se reservan para lides exclusivas, pero esas, no son cubanas.


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