CULTURALES

Arlequín y sus millones...


TONI PIÑERA

HACE POCO más de dos años La Cenicienta, con coreografía de Pedro Consuegra, veía la luz en el Ballet Nacional de Cuba. Un grato divertimiento que ha acaparado después éxitos de público y crítica por diversos países.

El propio coreógrafo -quien ha sumado otros trabajos en el BNC- acaba de montar Los millones de Arlequín, inspirado en referencias del original de Marius Petipá, su última obra concebida a los 82 años. Una labor de investigación-reconstrucción, que alcanza también la música de Ricardo Drigo, porque esta pieza, a diferencia de otras de Petipá (El Lago de los cisnes o La bayadera), no logró la misma suerte, y poco a poco se perdió en el tiempo.

Este clásico, basado en personajes y situaciones de la Commedia dell arte (género teatral aparecido en la Italia del Medioevo) ha tenido después muchas versiones. Una de ellas, precisamente de Consuegra, fue estrenada en el Ballet de Marsella hacia 1980. A esta del BNC sumó nuevas variaciones, y por primera vez desde su creación en 1900, se ha empleado toda la música de Drigo, ardua faena que hay que agradecer al maestro José Ramón Urbay.

EL ESTRENO EN EL BNC

El estreno de Los millones... se produjo en la sala García Lorca del GTH el pasado fin de semana sin grandes emociones. La oferta fue recibida respetuosamente, pero el entusiasmo -más allá de las buenas interpretaciones de los bailarines- no tocó plenamente al auditorio.

Una función no resulta suficiente -máxime en un estreno- para alcanzar todos los detalles, porque es el tiempo a veces quien tiene la última palabra; pero es un termómetro que indica la "temperatura". Visualmente, el ballet entrega una imagen agradable desde que se descorren las cortinas. En las soluciones de los diseños escenográficos de Ricardo Reymena coinciden varios estilos que conforman una mezcla de intenciones expresivas y donde no hay nada equivocado conceptualmente. Mientras que el vestuario, vistoso y variado, aporta un elemento de indudable atractivo a la pieza.

Coreográficamente falta en Los millones... ese trabajar en consecuencia la técnica danzaria, capaz de provocar una reacción más vital. Puede decirse que la música -muy bien la orquesta del GTH-, estuvo todo el tiempo por encima de la creación coreográfica.

Se echa de menos una elaboración detenida del guión para elevarlo sobre la intención primaria de transmitir el tema escogido. Por instantes el argumento se reduce a una ilustración lineal -muy evidente en un segundo acto esquemático. Algo que se hace sentir en los personaje, entre los que no existe una comunicación perfecta. Con excepción de Arlequín, Pierrete, Arlequineto y Colombina, en ese orden, ningún otro consigue interesar como individualidad.

En cuanto al baile, Vladimir Alvarez (Arlequín) es ese bailarín seguro que acercó nuevamente un trabajo profesional tanto técnica como interpretativamente al lado de una excelente Anissa Curbelo, plena en posibilidades técnicas. Svetlana Ballester en la Pierrete no desperdició posibilidad alguna para patentizar su eficacia interpretativa y danzaria, y el laureado jovencito Rolando Sarabia -hijo- alumno de la Escuela Nacional de Ballet de La Habana, en una labor orgánica y acabada en el Arlequineto, demostró virtuosismo, destreza, seguridad.

Los millones de Arlequín regresa a la sala García Lorca Rdel GTH, desde hoy jueves (8:30 p.m.) y hasta el domingo 31 de mayo, que habrá una gala especial (4:30 p.m.) donde se subastará un abanico realizado por el artista Nelson Domínguez titulado Homenaje a Alicia. El Ave Nacional, que fue firmado por la bailarina cubana, con la noble intención de recaudar fondos para la Escuela Elemental de Ballet Alejo Carpentier.


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