Mantiene gobierno control de la situación en Kinshasa

KINSHASA, 27 de agosto.-Los ataques en las cercanías de Kinshasa están lejos de permitir una ocupación de la ciudad, principalmente porque no cuentan con una retaguardia fuerte, estiman observadores en la región, según informaciones de diversas agencias de prensa.

En círculos diplomáticos se informó que las tropas leales al gobierno del presidente Laurent Desire Kabila y sus aliados de Angola, Namibia y Zimbabwe estarían recuperando el control de la capital y los alrededores, donde hubo combates por segundo día consecutivo, destaca DPA.

Namibia se sumó al grupo de países que respalda al ejército congolés también con armas y municiones, según anuncio hecho en Windhoek por el presidente Sam Nujoma.

Un grupo de periodistas fue llevado hoy al aeropuerto de Kinshasa por funcionarios congoleses. El ministro del Interior, Gaetan Kakudji, dijo que los enfrentamientos se desarrollaban a medio camino entre Ndjili y el centro capitalino y que las fuerzas gubernamentales se mueven lentamente para no causar víctimas entre la población civil.

Entretanto, las fuerzas leales a Kabila, apoyadas por aviones de combate y helicópteros artillados, lanzaron ataques sobre posiciones de opositores en Kisangani, al nordeste de la RDC, al igual que en Kasangulu, al sudoeste de la capital congolesa.

Uganda envió tropas para apoyar a las fuerzas sublevadas que están estacionadas en la provincia de Kivu, fronteriza con Burundi, Ruanda y Uganda, al este del país, y Ruanda -que ha negado su participación hasta ahora- podría tomar la misma decisión.

Por otra parte, en la ciudad de Uvira fueron enterradas 207 víctimas de la masacre perpetrada el pasado lunes en una parroquia católica en Kasika, dijo hoy en Roma el servicio informativo de las congregaciones misioneras italianas.

Entre las víctimas se encontrarían, además de un sacerdote y tres monjas, muchas mujeres, niños y ancianos. Las personas fueron asesinadas "sin ninguna piedad" como represalia porque los pobladores son aliados al gobierno de Kabila, según trascendió.