  
En los finales de la campaña de Las Villas tras
varios días de combate, Fomento es declarado territorio libre.
Inteligencia, firmeza y voluntad
En el aniversario 40 de la llegada de la Columna Invasora No. 8 Ciro
Redondo a la Sierra del Escambray

LUIS ROSADO EIRO
Instituto de Historia de Cuba
El 16 de octubre de 1958 arribó a las estribaciones de la sierra
del Escambray la Columna Invasora No. 8, bajo el mando del Comandante Ernesto Guevara de
la Serna, luego de haber recorrido más de 700 kilómetros en 46 días de marcha, dando
cumplimiento a la primera parte de la Orden Militar firmada por el Comandante en Jefe
Fidel Castro.
Con la llegada del Che a la provincia central se iniciaba uno de los
capítulos más importantes en nuestra guerra de liberación nacional y de trascendencia
para el cumplimiento de los planes estratégicos de la Comandancia General del Ejército
Rebelde, especialmente, para el desarrollo exitoso de la "Ofensiva Final" del
Ejército Rebelde.
RESUMEN DEL RECORRIDO POR CAMAGÜEY
Difícil resultó la travesía por la provincia de Camagüey, donde
los invasores tuvieron que enfrentar el agua, el fango, la falta de alimentación y de
prácticos, el cansancio y la persecución de más de 1000 efectivos del ejército de la
tiranía, así como verse privados de la ayuda y colaboración de la escasa población
campesina, originada fundamentalmente por los métodos de terror, persecuciones,
detenciones y asesinatos empleados por la soldadesca batistiana.
Aun cuando durante el recorrido librar acciones combativas no
constituía una de sus misiones, la Columna Invasora No. 8, se vio obligada a enfrentarse
al enemigo en dos oportunidades: La Federal y Cuatro Compañeros; en la primera tuvo que
lamentar inicialmente la muerte de Marcos Borrero y ese mismo día, pero en horas de la
tarde, en el enfrentamiento con los refuerzos enemigos perdió la vida el combatiente
Darcio Gutiérrez y en Cuatro Compañeros, víctima de los bombardeos y ametrallamientos,
falleció Juan Hernández.
Sin embargo, si los días más difíciles fueron los
correspondientes al recorrido por esta provincia, particularmente peligrosos y en extremo
decisivos fueron Baraguá y el cruce del río Jatibonico. En Baragúa la columna estuvo
cercada en un terreno sumamente bajo con escasa vegetación y sometida a una intensa
exploración aérea, por el Batallón 22, cuatro compañías independientes y otros 100
hombres enviados como refuerzo, además el Guardacosta 101 y la Fragata 301 realizaron
recorridos próximos a la costa por si los combatientes pretendían continuar por mar.
En las proximidades de las márgenes del río Jatibonico, el enemigo
situó las compañías 88, B-1, 96 y la A-1 perteneciente al Batallón 11, además de
otras cuatro compañías independientes y 100 alistados al sur de la Carretera Central en
las proximidades de Jatibonico. Paso Viejo, El Jíbaro, Pozo Viejo y Estero de Juan
Hernández estuvieron firmemente defendidos por las unidades enemigas, posiciones estas
ubicadas a 3, 4 y 9 kilómetros aproximadamente de donde acampaba la columna No. 8. Así
como también el establecimiento de fuertes emboscadas en los posibles lugares por donde
pudieran intentar cruzar el río los combatientes.
Nunca antes como ahora el enemigo conoció con tanta precisión la
ubicación de las fuerzas rebeldes: pero, pese al apoyo aéreo, la moral combativa del
enemigo impidió realizar acciones ofensivas al extremo que se conoció que los soldados
ubicados tanto en Baragúa como en las proximidades del río, en determinado momento
sintieron ruido u observaron movimientos extraños, pero su respuesta fue la indiferencia.
En esta provincia se incorporaron a la columna 19 compañeros. Hubo
veintiséis bajas: tres muertos, dos heridos, dos evacuados, uno extraviado, un desertor,
un desaparecido y nueve combatientes que se extraviaron y se incorporaron a la columna 2,
otros 7 fueron licenciados. En nueve oportunidades fueron bombardeados y ametrallados
directamente, en otras seis las misiones fueron sobre lugares donde supuestamente se
encontraban los invasores.
El 12 de octubre, auxiliado por una soga y dando muestras de
temeridad, los combatientes de la Columna Invasora No. 8 cruzaron el crecido río
Jatibonico y llegaron a la provincia de destino; aún tendrían que transcurrir 4 días
para llegar a las estribaciones del Escambray.
MISIONES ASIGNADAS
Con la llegada a la sierra del Escambray aquel 16 de octubre, la
tarea que tenía por delante era tan difícil y compleja como la travesía por los llanos
de Camagüey; pero al mismo tiempo, su cumplimiento resultaba necesario para llevar
adelante los planes estratégicos del Ejército Rebelde.
El Che, de acuerdo a las órdenes dadas por Fidel, fue designado
Comandante en Jefe de todas las unidades rebeldes del Movimiento Revolucionario 26 de
Julio en Las Villas, tanto en las zonas rurales como urbanas. Por esta razón inició una
serie de reuniones para organizar y subordinar a todos los grupos guerrilleros que allí
existían.
En esta misión desempeñó un importante papel el Comandante Camilo
Cienfuegos, el cual conociendo las grandes dificultades del Che en la provincia de
Camagüey, decidió permanecer en Las Villas en su espera y más tarde, por indicaciones
de Fidel, y a solicitud del Che, se mantuvo en este lugar a fin de colaborar con él en la
solución de los difíciles y complejos problemas políticos existentes entre las fuerzas
revolucionarias en la región central, así como en la organización civil y militar.
Por otro lado, Che debía integrar en un solo cuerpo de ejército a
todas las fuerzas pertenecientes a otras organizaciones revolucionarias con vistas a
"...vertebrar y unificar el esfuerzo militar de la Revolución...". Por ello ya
desde la provincia de Camagüey inició conversaciones con representantes de las diversas
organizaciones, y cuando arribó al Escambray prosiguió sus encuentros con representantes
del II Frente Nacional del Escambray, el Partido Socialista Popular (PSP), el Directorio
Revolucionario (DR) y el Movimiento 26 de Julio de la provincia.
A estas dos misiones habría que agregar otras no menos importantes,
una de ellas, la organización y establecimiento de la administración civil y militar
para lo cual debió implantar las disposiciones militares del Ejército Rebelde, el
Código Penal, las leyes agrarias y la recaudación y disposición de los gastos de guerra
y otras tareas para asegurar las acciones combativas y garantizar el orden y
administración de justicia en los territorios liberados.
OBJETIVO ESTRATEGICO
No obstante a que estas misiones revestían gran importancia
política y tuvieron influencia en el desarrollo de los acontecimientos militares, la
misión estratégica asignada era la de "...batir incesantemente al enemigo en el
territorio central de Cuba e interceptar hasta su total paralización, los movimientos de
tropas enemigas por tierra, desde Occidente a Oriente..."
Tal objetivo comenzó a cumplirse días después de arribar a esta
sierra, cuando, el 26 de octubre, fue atacado y tomado el cuartel de Güinía de Miranda.
A él le siguieron las acciones de Caracusey, Jíquima y Banao y prosiguió con las
innumerables acciones para impedir la farsa electoral e inmediatamente después, y en
cumplimiento de los planes estratégicos de la Comandancia General del Ejército Rebelde,
inició y desarrolló la fulminante Campaña de Las Villas, la cual concluyó con la
Batalla de Santa Clara.
Sin lugar a dudas que los éxitos militares y políticos obtenidos
estuvieron influenciados por el logro de la unidad revolucionaria y en especial por el
apoyo y colaboración brindado por el Directorio Revolucionario, el Partido Socialista
Popular, las acciones libradas por Camilo Cienfuegos y su Columna No. 2 en la zona norte,
así como la participación de los combatientes villareños y las fuerzas de la columna
invasora No. 8 con el apoyo de todo el pueblo.
Ello posibilitó que el mando rebelde pudiera disponer de aguerridas
avanzadas en las proximidades de la capital, capaces, de ser necesario, como ocurrió, de
impedir cualquier maniobra intervencionista o golpista. |