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 II proceso de rendición de cuenta
Con informaciones no basta,
hay que saber convencer

María Julia Mayoral
La segunda rendición de cuenta de los delegados municipales del
Poder Popular a sus electores en el presente mandato se perfila como otra importante
oportunidad para reiterar de manera convincente qué se ha hecho para
responder a los planteamientos formulados por la población hace alrededor de cinco-seis
meses atrás durante el anterior proceso.
No es ese el único objetivo de esos encuentros, pero sí
representan un momento trascendente para abundar en esa información, pues en ellos
participa la mayoría de los vecinos en cada circunscripción.
Por el cúmulo de dificultades materiales, agravadas en varios
territorios debido a la sequía y el paso de ciclones, y la imposibilidad del país para
darles solución en la magnitud y con la rapidez deseadas, adquiere especial relevancia
que las asambleas de rendición de cuenta sirvan para analizar cómo son atendidos esos
problemas desde los más generales, de carácter nacional, hasta aquellos con incidencia
directa en los electores reunidos por su delegado.
Cuando se trata de asuntos macroeconómicos o de otros no asociados
específicamente a la situación y posibilidades personales, parte de los ciudadanos
identifican con claridad las causas del período especial y su impacto
sobre la vida económica, social y política de la nación; sin embargo, cuando llega el
momento de reflexionar el porqué de aquellas cuestiones que les perjudican ``en carne
propia'', entonces las condiciones ``especiales'' parecen ser para otros y por lo general
subestiman o rechazan esos mismos argumentos comprendidos de modo global.
Tal dualidad, ideológicamente muy dañina, cobra fuerza en algunos
lugares porque muchas veces a las personas les resulta difícil deslindar entre lo
objetivo y lo no realizado por negligencias administrativas, lentitud, falta de control u
otros errores humanos, porque transcurren los meses sin recibir respuesta sobre el cauce
dado a su inquietud. Esa incertidumbre no puede ser desconocida y se contrarresta, en
primer lugar, manteniendo a la gente más informada de lo que ocurre, allí donde vive, en
su localidad, en el municipio y haciéndola más partícipe de las tareas del Poder
Popular y para ello no hay nada más efectivo que los contactos interpersonales y
directos.
En la comunicación ``cara a cara'', la promoción de la
participación popular y la exigencia porque sean brindadas respuestas oportunas y
objetivas, los delegados, los consejos populares y el gobierno local pueden desempeñar un
rol cada vez más activo y eficiente.
Dentro de una demarcación, en no pocas ocasiones, respondiendo a
las exigencias de los electores se construyeron o reparan viviendas, instalan o reparan
redes de acueducto o eléctricas, es sancionada o sustituida una dirección
administrativa... -los sucesos son innumerables-, y luego, incluso, la comunidad
beneficiada no identifica los cambios como una atención a sus reclamos.
También sucede, en diferentes sitios, que las personas no se
enteran de las discusiones y acuerdos de la Asamblea del Poder Popular en su municipio, ni
del quehacer de los delegados en comisiones permanentes o temporales de trabajo para
controlar y fiscalizar el funcionamiento de los servicios, el sistema escolar, los
consultorios del médico de la familia, las farmacias, el programa de vivienda..., es
decir, de esferas vinculadas muy directamente con la vida de la población.
Hay suficientes datos y ejemplos palpables a nivel del país, las
provincias, municipios y áreas de consejos populares para informar, esclarecer y
persuadir acerca de la ocupación del Estado, el Gobierno y el Partido; así como de las
múltiples soluciones logradas en estos años de período especial y de lo mucho que aún
se puede hacer, más allá de las limitaciones materiales, para ejercer colectivamente el
papel de sujetos de dirección de la comunidad, luchando por la erradicación de lacras y
la supervivencia de nuestros valores.
A cada persona, que puso su confianza en el delegado planteándole
sus inquietudes y problemas, lo que sí no le puede ocurrir es ver pasar los meses sin
tener respuesta precisa de cómo es atendido su reclamo, de cómo el gobierno y la
administración, empezando por su municipio, discuten y atienden las necesidades de la
comunidad; no le puede faltar la certeza de contar con autoridades para las cuales el
pueblo es lo más importante. |