Maisí

Como el ave Fénix

En el extremo oriental de la Isla la vida y la naturaleza giran en torno al café. Allí el espíritu de la gente levanta la comunidad prácticamente arruinada por el paso del huracán Georges

lu8-1.jpg (9818 bytes)Haydée León Moya

MAISI, Guantánamo.-Aun lo es un poco, pero es mucho menos desolador el panorama que encuentra hoy quien haya visitado a Maisí, un día después del paso del huracán Georges por el extremo oriental de la Isla.

Allí, donde la vida y la naturaleza giran en torno al café, ahora el aroma del grano se mezcla con ese casi indescriptible empeño de las gentes nobles y consagradas de esa tierra, que como un símbolo de energía tiene por color el rojo.

En el punto de acopio de los llanos, entre sacos repletos de café, y unos cuantos árboles desgreñados, Nivaldo Fernández, un experimentado cafetalero maisiense confiesa que este huracán fue peor que el Hilda, en 1955, "era yo pequeño entonces, pero recuerdo que tampoco había muchas cosas que destruir, no teníamos hospitales, ni escuelas, ni círculos infantiles, ni consultorios u hogares de ancianos, como ahora... Cuando el Flora (1963) había un poco más de cosas, pero han pasado más de 30 años y figúrate tú cuántas obras más tenemos... Entonces vino el huracán este y acabó hasta con los bosques, que hasta eso ha hecho la Revolución aquí arriba..."

Nivaldo sabe que el ritmo actual de recogida de café por jornada que exhibe hoy el municipio mayor aportador de ese rubro exportable en el país, dista bastante de las 20000 latas acopiadas antes del azote del Georges, pero su experiencia le dice que lo hecho denota un gran espíritu de sacrificio porque el meteoro dejó "desnudos" a los cafetales y los granos maduros comenzaron a secarse y a perder peso en tierra.

En realidad el fenómeno atmosférico de marras afectó prácticamente el total de las 662 caballerías de café (636 en producción). Se perdieron 250000 latas y sufrieron daños de consideración las plantas despulpadoras y centros de beneficio, donde los obreros ya han retornado su funcionamiento a la normalidad y luchan a brazo partido por recuperar los atrasos motivados por la falta de agua y electricidad durante 10 días.

Un lugar destacado en la labor de recuperación merecen los hombres y mujeres de las brigadas creadas en cada forma de producción para desobstaculizar los campos donde laboran los recogedores. También el apoyo de los CDR, la CTC, los núcleos del Partido y comités de Base de la UJC del municipio, que se volcaron a la tarea desde los primeros momentos para hacer una zafra digna, a pesar de que se pronostica una cosecha inferior en un 30 por ciento del plan previsto.

Pero la batalla recuperativa en Maisí no es tan solo en el café, aunque ella es fundamental. Los suelos rojos de esta región no estaban en condiciones por sus características, para absorber en 24 horas más de 300 milímetros de lluvias.

Las lluvias dañaron también más de 200 objetivos económicos y sociales de la localidad e impactaron negativamente sobre unas 2000 viviendas que, poco a poco, se restañan en la medida en que van llegando los recursos.

Es diferente igualmente el panorama en cuanto al funcionamiento de los servicios eléctricos y telefónicos y el restablecimiento de los principales acueductos. Allí laboran actualmente linieros y operadores eléctricos de otras provincias y del vecino municipio de Baracoa, pues en esta rama se reportaron perjuicios que ocasionaron la falta de fluido por más de una semana en todas partes. Ahora quedó reparado de forma capital el circuito y fueron sustituidos postes averiados o derribados.

La recuperación del municipio será paulatina, pues tanta destrucción no puede quedar solucionada en corto tiempo en un sitio donde, además de ser el más afectado, los trabajos se complejizan por lo intrincado de muchas zonas. Pero la vida va cogiendo de nuevo su paso, y, como el ave Fénix, el mitológico pájaro que revivió vigoroso de entre sus propias cenizas, el pueblo levanta a su terruño del desastre dejado por el devastador meteoro.

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