 Porfía de martes al american way

ORLANDO ORAMAS LEON
EL PROXIMO 3 de noviembre los electores estadounidenses deberán
concurrir a las urnas para renovar en pleno la Cámara de Representantes, 34 escaños del
Senado y 36 gobernadores, así como 46 parlamentos estaduales, pero los pronósticos
indican que la porfía será cerrada, aunque con poca afluencia de votantes.
Si la tendencia de los últimos comicios presidenciales es a la
participación cada vez menor del electorado, para estas elecciones parciales la nota
podría darla el abstencionismo, a pesar de la porfía de republicanos y demócratas.
Semanas atrás los observadores vaticinaban que el Partido
Republicano no solo mantendría su mayoría en ambas Cámaras, sino que arrasaría con los
candidatos del partido de gobierno. Ahora, a unos pocos días del encuentro en las urnas,
ambas partes son más moderadas en sus pronósticos.
Pareciera que los republicanos seguirán en mayoría en el
legislativo, pero no con los curules suficientes como para imponer las reglas del debate
al margen de sus oponentes.
La fórmula de atizar el escándalo Lewinsky o sexgate no tuvo los
resultados esperados y, por el contrario, se convirtió en un arma de doble filo al que
los demócratas también tratan de sacar lascas.
Ahora los republicanos apenas tocan el tema y el propio líder de la
Cámara de Representantes, Newt Gingrich, ha guardado silencio luego que las encuestas
indicaran el sostenimiento de la popularidad de Clinton y fuertes críticas al manejo del
Congreso sobre el sexgate.
La composición del nuevo legislativo tendrá que ver también con
el futuro del mandatario, a quien la Cámara de Representantes investiga con vistas a un
eventual juicio político o "impechment", impulsado sobre todo por la actual
mayoría republicana en el Capitolio.
Clinton logró hace unos días apuntarse un tanto al conseguir
finalmente la aprobación congresional al presupuesto federal, incluidos los fondos para
incrementar el número de maestros, y los 18000 millones de dólares para el FMI, ambos
puntos de desacuerdo con el legislativo.
La firma del acuerdo israelo-palestino, con la mediación del
Presidente norteamericano, también contribuyó a mejorar la imagen del político acosado
y a la defensiva por los escándalos.
Bajo tales premisas, estas elecciones constituirán el anticipo de
los comicios presidenciales del 2000, para los cuales los republicanos aspiran a copar
tanto la Casa Blanca como el Capitolio. Sus oponentes, los demócratas, tratan de
minimizar el triunfo rival y tienen puestas sus esperanzas en sectores minoritarios como
las poblaciones hispana y negra, más necesitadas de los programas sociales impulsados por
la actual administración.
Al margen de los resultados, el gran ganador podría ser el partido
de los que no votan, cuya membresía incluso debería aumentar debido al desencanto por el
sistema político. Ello, dentro de las cosas del american way no sería mayor
sorpresa. |