Otra vez Le Pen

ARSENIO RODRIGUEZ

AUNQUE NO se lo proponga, siempre es noticia, pues su figura a devenido símbolo de la ultraderecha, en Francia, y en todo el Viejo Continente.

No obstante sus conocidas posiciones xenófobas y los reiterados escándalos en el que ha sido protagonista, Jean Marie Le Pen no solo es dirigente del ultrarreaccionario Frente Nacional de su país, sino también y nada menos, europarlamentario.

Cansados de soportarlo, los miembros del Parlamento Europeo, con sede en Estrasburgo, Francia, votaron por levantar la inmunidad diplomática de Le Pen, lo que constituía para él una garantía para sus andanzas.

La votación en su contra fue de una aplastante mayoría, pues 420 lo hicieron por quitarle la inmunidad, 20 en contra y seis se abstuvieron.

Este es el resultado de una solicitud formulada por el gobierno germano a la Eurocámara, ante el proceso que se le ha abierto por una declaración que Le Pen hiciera en diciembre pasado en Munich, donde aseguraba que el holocausto nazi fue un "detalle de la historia".

No es la primera vez. En su propio país, enfrenta un proceso por haber agredido a una diputada socialista, en 1997, y diez años antes, una declaración similar le mereció una condena "simbólica" por parte de la justicia gala.

Sus reiteradas e insultantes declaraciones provocan estas reacciones, pero también le dan más credibilidad ante los sectores reaccionarios de las naciones europeas, lo que constituye un potencial peligro para sus gobiernos.

En la actualidad está condenado en primera instancia por el Tribunal Correccional de Versalles a dos años de inelegibilidad y tres meses de prisión con libertad condicionada, lo que Le Pen apeló.

La Corte mantiene los cargos y se espera que en noviembre próximo, la Corte de Apelaciones de esa misma ciudad francesa determine si pierde su escaño en el Parlamento Europeo y le impida volver a presentarse como cabeza de lista de su partido a las elecciones europeas de junio de 1999.

Mientras, el gobierno alemán pudiera requerirlo ante la justicia germana, ya que sus declaraciones son consideradas delitos en esa nación, que pueden ser penados hasta con cinco años de prisión.

Le Pen, desgraciadamente, sigue siendo noticia.