NACIONALES

Al rescate del hombre


Ramón Barrera Ferrán

Jorge Luis miró una y otra vez la hoja de papel. Leyó detenidamente y en la parte final cuatro palabras se convirtieron de pronto en un terremoto para él: trabajo correccional sin internamiento. Esa era la sentencia.

Jorge Luis (izquierda) y el presidente de la CPA mantienen una estrecha relación de compañerismo.

Por su mente pasaron las imágenes de sus familiares más allegados. ¿Qué dirán ahora? Yo no soy un delincuente, pensó, pero cometí un error y tengo que pagar por él. ¿A dónde me mandarán?

II

La Cooperativa de Producción Agropecuaria Raúl Díaz, del municipio cienfueguero de Palmira, tiene 16 años de constituida y forman parte de ella 43 socios. El cultivo fundamental es la caña de azúcar, que nunca les ha dejado pérdidas a pesar de las limitaciones de recursos de los últimos años.

Siempre han tenido que enfrentar allí un déficit de fuerza de trabajo, porque al tener el asentamiento principal muy cerca del poblado, no es precisamente el campo la opción más escogida. Por eso un día José Luis González, el presidente, se fue hasta el Tribunal Municipal y estableció las coordinaciones para recibir y atender, sobre todo, a jóvenes sancionados con trabajo correccional sin internamiento.

Y desde hace cuatro años los tienen como parte del colectivo en la rea-lización diaria de las labores agrícolas o de otro tipo que se ejecuten en la CPA.

"Ellos no están separados del grupo por tener la condición de sancionados -especificó José Luis-, y reciben los mismos beneficios que el resto de los cooperativistas".

Por la Raúl Díaz ya han pasado nueve. En estos momentos hay cuatro. "No hemos tenido problemas de ningún tipo con la mayoría de ellos. En un solo caso tuvimos que solicitarle al Tribunal que adoptara otra decisión, porque persistían las indisciplinas. Todavía sentimos mucho no haber podido seguir con ese muchacho..., hablamos varias veces con él, con su familia, pero no respondió, y nuestro objetivo no es solo garantizar más fuerza de trabajo, sino educarlos, hacerles ver que trabajando es la única forma honrada de ganarse el dinero", señaló el presidente de la CPA.

"Todos aquí entendemos que lo más importante es ayudarlos, darles posibilidades para que cumplan bien la sanción y se sientan útiles y acogidos", subrayó Dolores Alonso, contadora de la cooperativa con una vasta experiencia y secretaria general del núcleo del Partido.

III

Cuando Jorge Luis Peñalver completó el tiempo de la sanción que le impusieron no tuvo ante él opción que le diera más seguridad para su futuro inmediato. "Me quiero quedar en la CPA", dijo.

Al terminar la zafra se le había hecho un reconocimiento por el buen trabajo que realizó. Su conducta fue intachable. Todos le tomaron cariño y aprecio.

Los avales eran suficientes. La asamblea general de los cooperativistas acordó integrarlo como a uno más de ellos y la Junta Directiva le asignó una plantación en la que está vinculado salarialmente a los resultados de la producción.

Hace poco Jorge Luis recibió la comunicación de que tenía aprobada la construcción de una vivienda en el asentamiento principal de la CPA y que el área cañera donde trabaja había rendido en la cosecha 4 000 arrobas más que las estimadas.

Entonces no pudo dejar de recordar en ese momento el día que le dieron la sentencia. Miró fijo al presidente de la cooperativa y le extendió la mano, en un gesto que mezcló la alegría y el agradecimiento.


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