NACIONALES

En construcción cinco hoteles
en cayería avileña

Avanzan también las obras de infraestructura. Los niveles de eficiencia en las ejecuciones indican mejorías relativas, pero...


María Julia Mayoral

La edificación de hoteles y obras de infraestructura para el desarrollo turístico en los cayos Coco y Guillermo, en el norte de Ciego de Avila, ocupa hoy a más de 2 500 constructores, contando únicamente a las dos organizaciones fundamentales que laboran allí: CONSTUR y UNECA.

Un rasgo distintivo en Gregorio es el empleo preferente de materiales de la industria nacional

Una cifra elevada y costosa, pero por el momento necesaria; pues, como suele decirse, las instalaciones prácticamente se levantan a punta de cuchara. Al año, mantener a un constructor en esos cayos cuesta más de 10 000 pesos, lo cual engloba un gasto no despreciable de divisas en avituallamiento y alimentación.

El empleo de tecnologías, equipos y materiales de punta está planteado como la alternativa principal, pero todavía faltan datos precisos para un cálculo comparativo sobre la factibilidad económica de los cambios. Entre las obras en marcha, solo en Villa Gregorio, puede apreciarse la introducción de lo nuevo.

Habría que sacar cuentas sobre lo más conveniente y no de manera aislada. Los planes perspectivos en la cayería, las condiciones específicas para asegurar la estabilidad de los constructores (casi todos albergados), y la actividad turística existente, merecen análisis y decisiones coherentes.

El tema ha ocupado a los constructores. Según informó Juan Ramón Milán Herrera, especialista del MICONS, el organismo propone usar en mayor magnitud en las futuras inversiones la prefabricación, los paneles aligerados, la terminación industrializada, así como acudir a diferentes variantes de impermeabilización, entre ellas las pinturas acrílicas en las cubiertas tipo Bermudas.

El país no cuenta con capacidad económica para aplicar de forma masiva las tecnologías, materiales y equipos más modernos, cuyo fin es acortar el tiempo de realización de las inversiones para recuperar lo más pronto posible las erogaciones, asegurando al mismo tiempo calidad y durabilidad de las edificaciones.

Incluso, en algunos sitios de desarrollo turístico se observa que no prima el interés de los inversionistas por contribuir monetariamente a la introducción de lo nuevo, pues por el nivel de ocupación de las instalaciones en explotación, no les resulta económico acelerar la terminación de otros hoteles sobre la base de mayor gasto de divisas; pero ese no es el caso de los cayos Coco y Guillermo. Según datos ofrecidos por los explotadores en el primer trimestre del año creció significativamente el número de turistas en relación con el mismo período de 1997.

Viendo los hechos en el tiempo, podría afirmarse que el proceso inversionista en la cayería norte de Ciego de Avila ha ganado en eficiencia. Hace seis años atrás, con una cantidad de fuerza de trabajo similar a la de hoy, se hacía un hotel y las primeras obras de infraestructura y en la actualidad siguen avanzando en esas últimas y ejecutan cinco centros turísticos: Arena Real y Laguna Azul, con diferentes grados de avance en el montaje y la construcción civil, y el Emperador (en preparación técnica y movimiento de tierra, sin firma de contrato), todos en cayo Coco y dos hoteles en cayo Guillermo, Terraza y Villa Gregorio.

Para finales de septiembre debe concluir la construcción del hotel Gregorio (312 habitaciones) y a finales de diciembre, Arena Real (252); en tanto, Laguna Azul (416) y Terraza (312) serán entregados durante el primer semestre del año venidero, si se cumplen los contratos firmados.

A partir de la construcción del pedraplén, que une a la cayería con tierra firme, en Coco y Guillermo se ha edificado un total de cinco hoteles, unas 1 247 capacidades con satisfactorios niveles de ocupación e ingresos, lo cual avala las potencialidades del polo, donde proyectan construir otros hoteles, conjuntos de bungalows, distintos centros comerciales y un pueblo marinero.

Solamente entre las brigadas de la filial UNECA, la empresa CONSTUR (agrupa a tres contingentes de Santiago de Cuba) y fuerzas de la empresa constructora integral en Ciego de Avila, realizarán este año alrededor de 45 millones de pesos en labores de edificación civil y montaje, según informó Arnaldo Santiago Isaac Morales, gerente de la filial UNECA en la cayería.

Una mejor preparación técnica, y organización de la ejecución caracteriza el proceso inversionista en ambos cayos, aunque no es similar en todas las obras abiertas.

Hasta la fecha, solo en Gregorio aplican de conjunto las medidas internas de organización alentadas por el Ministerio de la Construcción; no obstante, en las demás laboran bajo similares principios, con el ánimo de incorporarse.

El éxito de esas concepciones deberá expresarse en calidad, cumplimiento de los presupuestos y entrega de las instalaciones en el tiempo pactado. Solo así, la experiencia positiva en la edificación del hotel El Peñón, en cayo Coco -puesta como ejemplo por los propios constructores en numerosas oportunidades-, dejaría de ser una excepción para convertirse en regla y podría abrir un camino más expedito para extender las tecnologías y materiales de punta.


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