DEPORTES

Matanzas tiene que
multiplicar el deporte


OSCAR SANCHEZ

Si son deficiencias, 379 es un número considerablemente alto. Sin embargo la cifra, saldo de la visita integral del INDER a Matanzas, no puede manchar los esfuerzos yumurinos por regresar al protagonismo en el movimiento deportivo nacional.

No se trata de desviar la atención tras un resultado que, a todas luces, es desfavorable. Los mismos matanceros no estarían de acuerdo.

Yadira García, miembro del Buró Político y primera secretaria en el territorio, le propuso al INDER un nuevo control para el mes de septiembre, con el compromiso de las principales autoridades municipales (Partido y Gobierno) de cambiar la imagen tras esta pesquisa, que abarcó a los 14 municipios de la provincia y tocó 498 objetivos.

Insuficiente incorporación de alumnos a las áreas deportivas en relación con la matrícula escolar; las competencias de larga y corta duración (en la comunidad, donde los costos de transportación y alimentación se reducen) no satisfacen la demanda participativa del territorio; insuficiente labor de la recreación, faltando ofertas y opciones para la población, lo cual se traduce en débil trabajo comunitario.

Esos padecimientos colapsan el deporte. La eficiencia transita hoy por cambiar el punto de mira: más allá de apuntar a cuántos se promueven a los centros nacionales de alto rendimiento o cuántas medallas se tienen, hay que colimar hacia cuántos van a la pista, la piscina, al terreno de fútbol o al de baloncesto. Si el disparo da en el centro de la diana, los campeones serían la consecuencia de una buena puntería.

Disminución de las áreas terapéuticas y los servicios que se prestan en ellas y el decrecimiento del número de practicantes sistemáticos en los programas de educación física para adultos, atentan contra una de las razones de ser del INDER desde que la Ley 936 de febrero de 1961 lo dejara fundado: su función como promotor de salud.

Esas áreas y los gimnasios de cultura física están diseñados para enfrentar -y no han sido pocos los logros-, un significativo grupo de patologías. Destaca el programa de rehabilitación en enfermedades crónicas no trasmisibles (asma, cardiopatías, etc). Matanzas carece de orientación metodológica en sus técnicos de base.

Existe un déficit de 117 profesores de educación física. El segundo ciclo de la enseñanza primaria está en 76,3 por ciento, el más bajo del país. La Atenas de Cuba requiere de una estrategia con su facultad del Instituto Superior de Cultura Física para llenar ese vacío. Demanda también un replanteo de la enseñanza del ajedrez. El llamado juego ciencia aporta al niño capacidad de análisis, lógica del pensamiento y concentración de la atención. Se precisa seminariar a las auxiliares pedagógicas y profesores de educación física.

Deficiente práctica sistemática del deporte en edades juveniles (secundaria y preuniversitario). Es vital incentivar el movimiento deportivo en las escuelas en el campo de Jagüey Grande, que atesoran aproximadamente el 80 por ciento de esa población. Allí puede generarse un singular andamiaje competitivo que sería prácticamente único en el país.

No es menester hacer un recorrido por cada señalamiento, estas reflexiones indican que son los hombres, no los recursos, los que pueden corregir el tiro. No es el apoyo del Partido o el Gobierno en tal o más cual dirección, esas instancias dejaron claro cuál es su mejor aporte: exigencia y control.

Y en el empeño por la recuperación vimos otra iniciativa. Además de las principales autoridades de la provincia, sentadas en la misma sala de análisis, asumían el protagonismo ex estrellas como los boxeadores Orestes Pedroso y Andrés Aldama y el vallista Dámaso Alfonso, pero también representaciones de las peñas deportivas, que quieren decir pueblo. Es un ejemplo a imitar, y una revolucionaria forma de convocar.


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