DEPORTES

Alain... ¡a la Roca!


ALFONSO NACIANCENO

Profeta en su tierra y fuera de ella, aplaudido tal vez como el que más, reclamado por las pepillas cuando sale al taraflex de la Ciudad Deportiva, y fuera de él... Alain Roca tiene los pies sobre la tierra, muy bien plantados.

Tus padres, Mayté Borrero y Juan Roca, re-presentaron a Cuba en baloncesto, ¿algún reproche por preferir el voli?

Ninguno. Ellos dijeron: escoge, como si no quieres practicar deporte alguno y deseas dedicarte a otra cosa. A los nueve años, tras una breve incursión por el baloncesto, el entrenador Guillermo Valdés me trajo a este mundo de la malla alta.

¿A qué hora despegas de la cama?

A las 6:00 de la mañana, figúrate, vivo en Santa Fe y la tirada hasta el Cerro Pelado se las trae. A esa hora trato de capturar "algo" para llegar antes de las 9:00 a.m. al entrenamiento, de lunes a viernes. Claro, como soy un poco dormilón, tomo desquite los fines de semana.

¿Aburre el entrenamiento?

La rutina diaria, verte frente al mismo elemento técnico durante horas y horas, sin el estimulante apoyo de los aficionados, es duro. Solo la constancia ayuda a la superación, porque mientras más repitas un ejercicio, lo fijas mejor, aunque detesto el trabajo en la pista durante la etapa de preparación física.

Recibir, pasar, atacar, ¿cuál es más difícil?

Pasar. El acomodador resulta menos reconocido por el público, pero alcanzar la maestría lleva años. Su función lo obliga a conocer las características personales del resto del elenco, debe memorizar muchos detalles.

Meses atrás ensayaste como acomodador, ¿tienes condiciones para ello?

Comencé en esa posición desde los juveniles y cuando entré a la selección nacional de mayores, por necesidades de aquel momento, cambié para atacador auxiliar, mas volvería con agrado al papel de levantador, ya lo hice durante los Juegos Mundiales Universitarios del año pasado.

¿Qué misterio encierra el remate?

Lo vives, te eriza, experimentas orgullo al marcar una acción positiva, que levanta a la gente de sus asientos.

Si golpeas un balón y el rival lo bloquea, ¿te defraudas?

No, analizo. Apenas tengo milésimas de segundo para reflexionar qué salió mal. El voli varía mucho, has de prepararte para diversas y rápidas jugadas, no da tiempo al arrepentimiento.

El equipo va abajo en la pizarra y estás en el banco...

Siento desesperación, ansias por ayudar a la recuperación, pero si no me sacan a jugar, aliento a los regulares, porque somos parte de un todo con el mismo objetivo: ganar.

¿Cómo digieres la derrota?

Un purgante, muy dolorosa. Entrenas y preparas una estrategia de acuerdo con el estudio realizado sobre el rival y tal vez no cuaja en el terreno. A lo mejor jugaste de maravilla, el mejor partido, pero el oponente posee superior calidad, entonces los análisis difieren en uno u otro caso. Pase lo que pase, no puedes abatirte, porque mañana saldrás nuevamente a la cancha y no irás marcado por el desaliento.

El público te aplaude mucho, sobre todo las jovencitas...

Disfruto el respaldo del público, lo veo bonito, saber que una afición tan grande apoya tu juego, estimula, compromete. Y sobre la simpatía entre las mujeres...eso nace con uno, aunque en algunas ocasiones crea complicaciones, te hablan de matrimonio, hijos, y a los 21 años tengo que afincar el presente para llegar a ese futuro de padre de familia.

Entonces, ¿tímido o atrevido?

Ni muy, muy; ni tan tan, pero si me pegas contra la pared: tímido.


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