NACIONALES

Los aires del despegue

Ganaderos de Cienfuegos logran resultados alentadores


Ramón Barreras Ferrán

A Ernesto Díaz no lo frena la lluvia, ni el mal tiempo. "Estos animales son como los hijos, todos los días del mundo hay que darles agua y comida..., y mucho cariño, porque la atención es lo que determina", aseguró el jefe de la vaquería número once, de la Empresa Pecuaria cienfueguera El Tablón.

Ernesto asegura que la atención y el cariño deciden los resultados de la ganadería.

Las 52 vacas que tiene en ordeño aportan diariamente no menos de 420 litros de leche y los restantes indicadores que determinan la eficiencia en la ganadería presentan un comportamiento favorable, con signos muy evidentes de que ya está presente la tan necesaria recuperación. Por todo eso, la unidad que administra Ernesto resultó la mejor del territorio el pasado año, cuando precisamente Cienfuegos fue la provincia de mejores resultados del país.

Esa alza significativa aunque está aún lejos de los niveles requeridos, indica, al decir de los ganaderos, un despegue que no tiene retroceso.

Fernando Linares, subdelegado para esa rama del Ministerio de la Agricultura en Cienfuegos, al considerar las causas que propiciaron que en 1997 se registraran los indicadores más sobresalientes de los últimos seis años, insistió en la motivación y la voluntad que existen en los ganaderos y al rescate de la disciplina tecnológica.

Y sobre ese último aspecto subrayó el haber logrado un mejor manejo de los terneros, mayor número de vacas en ordeño gracias a un nivel superior de nacimientos, y la recuperación de áreas forrajeras y de la producción de silo (se hicieron 30 000 toneladas) y de otros alimentos esenciales.

La recuperación de los sistemas de ordeño mecánico requirió de no pocas innovaciones. En primer plano, Fernando Linares, subdelegado de Ganadería, y en segundo, Diosdado León, director de la Empresa El Tablón.

Diosdado León, que desde 1981 está vinculado a la ganadería cuando comenzó de ordeñador y ahora tiene la responsabilidad de dirigir la Empresa El Tablón, concebida por el Comandante en Jefe Fidel Castro, subrayó, por su parte, la estabilidad existente en la fuerza laboral, lo cual es consecuencia, en primer lugar, del amor que sienten por el trabajo que realizan, y también de la atención permanente a cada obrero.

La vinculación de los hombres a los resultados del trabajo ha sido decisiva. Por ejemplo, la vaquería número once, que administra el joven Ernesto, tenía antes diez trabajadores, y después de aplicarse la nueva forma de pago, laboran solamente él, su esposa, una hija y un sobrino, y ejecutan todas las labores con la eficacia requerida.

El director de El Tablón reconoció, además, la importancia que tiene el rescate de la inseminación artificial, que llegó a estar perdida. "La reproducción decide la suerte de la ganadería", aseguró. Resaltó también la activación de los equipos de ordeño mecánico Alfa Laval, de procedencia sueca, que en más de un 80 por ciento funcionan de nuevo en las vaquerías cienfuegueras, como fruto del esfuerzo de los innovadores.

No obstante lo logrado, en términos generales, está distante de las aspiraciones y las necesidades. "Mientras haya que importar una tonelada de leche, con un costo elevadísimo en el mercado internacional, ningún ganadero podrá dormir tranquilo", aseveró León.

Pero es justo reconocer que el panorama que presentan hoy las entidades y los productores no estatales de Cienfuegos es bien diferente al de los primeros años del período especial. Ahora se respiran aires renovadores y se aprecia, sobre todo, mucha motivación. Los resultados, aseguran los directivos, mejorarán paulatinamente, aunque de manera modesta.

"La tarea más importante que tenemos para este año -consideró Linares- es lograr que la ganadería en Cienfuegos sea rentable. aunque en 1996 redujimos en un 56 por ciento las pérdidas, estamos muy insatisfechos, y buscamos fórmulas diversas para aumentar los ingresos", señaló.

A ese propósito se unen otros como producir 18 535 100 litros de leche (cerca de un millón más que el pasado año), mejorar aún más la reproducción y la alimentación de la masa, decrecer en la mortalidad y aumentar en lo posible la estimulación a los trabajadores.

"Para alcanzar esos objetivos y materializar la estrategia definida hasta el 2002 tenemos que mantener la dedicación y perseverancia logradas en cada vaquería y en cada trabajador pecuario", apuntó Linares.


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