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El Cementerio de
los Mambises
RONAL SUAREZ RAMOS
LA PALMA.-En esta localidad, situada al norte y centro de la provincia de Pinar del Río, existe un cementerio muy peculiar. En uno de sus extremos se levanta un sencillo panteón donde reposan los restos de 31 mambises, caídos durante el cruento combate de tropas maceístas por la toma de aquel entonces bastión del colonialismo español.
El Panteón de los mambises es centro de constante peregrinación de las nuevas generaciones de palmeros.
El 29 de marzo de 1896, un fuerte contingente, comandado por el Lugarteniente General Antonio Maceo, se lanza al ataque del poblado, dividido en dos columnas bajo las órdenes de los generales Vidal Ducasse y Quintín Banderas.
Para ello, la tropa se había trasladado desde las inmediaciones de Guanajay, con el evidente objetivo de privar a las autoridades españolas del importante centro de comercio y producción de tabaco que constituía el territorio de La Palma.
Maceo había perdido la oportunidad de tomar el pueblo sin mayores contratiempos, cuando el 12 de enero accedió a no hacerlo, atendiendo a peticiones de las autoridades, que se comprometieron a entregarle una suma de dinero para la causa independentista y adoptar otras medidas de corte económico en detrimento de la metrópoli.
La promesa fue parcialmente incumplida y mientras el Titán de Bronce continuaba la invasión hasta Mantua y comenzaba después su campaña en Pinar del Río, los integristas aprovecharon para convertir a La Palma en un baluarte inexpugnable del sistema colonial.
A los 140 hombres de tropa regular, sumaron una compañía de voluntarios de Río Blanco, un refuerzo de 100 efectivos de Las Pozas y a buena parte de los vecinos del pueblo. Se calcula que en total unos 800 hombres estaban sobre las armas esperando el ataque mambí.
La defensa fue tan tenaz, que a alrededor de la una de la madrugada, tras cuatro horas de combate, Maceo ordenó la retirada.
Las autoridades prohibieron dar sepultura en el cementerio a los cuerpos de los combatientes revolucionarios caídos en el encuentro, que Miró Argenter cifró en 39. En una fosa común, muy próxima al campo santo, fueron enterrados.
Historiadores locales aseguran que se trata del mayor enterramiento de combatientes del Ejército Libertador en una población.
Allí permanecieron hasta que en el año 1983, una comisión encabezada por el arqueólogo pinareño Enrique Alonso acometió la tarea de localización y exhumación,.
Pero solo aparecieron los restos de 31 hombres, todos jóvenes, negros y mulatos, que según los estudios antropológicos practicados por el doctor Sergio Martínez Jaca, fueron identificados como soldados del Ejército Libertador.
En ocasión de conmemorarse el centenario de aquel feroz combate, fue construido el panteón donde finalmente encontraron reposo.
Paradójicamente con la discriminación de la cual fueron objeto, hoy el lugar es conocido como el Cementerio de los Mambises y constituye centro de peregrinación de los palmeros.