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Ligero ascenso en la molienda
Promedió el 70 por ciento en los últimos días. Todavía es insuficiente aunque puede incrementarse según el tiempo mejore y proteger más la eficiencia
Juan Varela Pérez
Aparece el tan buscado oreo, la lluvia se retira un poco y la molienda mejora sus valores. Salvo La Habana -el domingo volvió a registrar fuertes precipitaciones- en el resto de las provincias los abastecedores se movieron con mayor soltura.
Todavía hay zonas bajas con difícil acceso y los equipos pesados se atascan, pero en sentido general es alentador saber que en los últimos días las capacidades se han aprovechado al 70 por ciento, como promedio, de la potencial.
Este jueves, por ejemplo, se procesó caña para el 73 por ciento y el miércoles llegó al 72. Hubo un lunes aceptable, con otro 72, pero quedó por debajo de ese nivel el martes al reaparecer el fatídico bache.
Como si fuera un mecanismo de protección tan pronto la molienda se incrementa también gana valores el rendimiento en azúcar base 96. Mucha falta hace que el indicador de oro de la eficiencia se imponga, la materia prima concentre sacarosa como corresponde a la época y disminuya la inversión de caña para fabricar una tonelada de crudos.
En este período un día que se pierda o que se explote mal, es comprometer la terminación en fecha de las operaciones y con ello el plan de azúcar, algo sagrado para todos los colectivos.
No pueden cantarse victorias con el 70 por ciento. Es necesario, a la altura en que estamos y el atraso que acumulan territorios influyentes por su poder productivo, conseguir el 80 por ciento. Es difícil, pero posible, dijo a Granma Roberto Pompa, un operador de alzadora del complejo Perú, en Las Tunas, una de las provincias del pelotón-líder en la molienda con el 71 por ciento al igual que Sancti Spíritus.
Pompa atiende él solo a dos brigadas de macheteros y manipula diariamente nunca menos de 15 000 arrobas. Solo hace falta que el tiempo ayude porque de lo demás nos encargamos nosotros, dijo.
Santiago de Cuba y Guantánamo, al 75 por ciento cada una, marchan al frente en ese medidor que constituye algo así como el rector de la zafra. Granma está al 66 y Holguín al 64. Ambas son, por tradición, buenas moledoras y deben pronto enriquecer su acumulado.
Muy influidas por la lluvia y la humedad aparecen Pinar del Río, al 47 por ciento; La Habana, 51; Matanzas, 53 y Villa Clara, 58.
En Camagüey y Ciego, donde también se han registrado condiciones climáticas adversas, algunos complejos pierden tiempo por problemas industriales (roturas e interrupciones operativas).
Por sobradas razones el país está urgido de no prolongar la zafra más allá de los límites señalados. Todo lo que se haga ahora en favor de elevar el corte, alza y tiro será poco. Y las medidas que por lo general se aplican en los finales, deben reactivarse enseguida, y agilizar la solución de los equipos de la cosecha que causen baja por roturas.