Maisí: tan lejano como luchador

Haydée León Moya

MAISI.-Un timbrazo largo y casi mudo del teléfono sacó de paso a las autoridades máximas de este intrincado sitio ya cuando finalizaban una reunión donde precisaban medidas de seguridad ante la inminencia del azote del huracán Georges. Sin dar tiempo a un segundo sonido, el jefe del EM municipal levanta el auricular:

-¡Ordene!

-Habla el jefe del EM Nacional de la Defensa Civil, contestan: ¿Qué situación tienen allí?

-Bueno, General, estamos preparados, pero aquí todo esta en calma, la gente muy tranquila...

-¿Cómo es posible, pues tengo delante la imagen del satélite y es evidente que el huracán está metido allí...

Es que estaba Maisí justo en el ojo del huracán.

Y luego de esa calma, vino la tempestad. No hubo más comunicación telefónica en Maisí, ni corriente eléctrica, ni cafetal que no fuera dañado, ni plátano que quedara en pie, ni tranquilidad por muchas horas de intensas lluvias y furiosos vientos. Tiempo suficiente como para asolar unas 700 viviendas, 74 objetivos económicos, y para dejar aislados a los habitantes del extremo oriental de la Isla del resto del territorio guantanamero. Las lomas brillaban de tantas descargas eléctricas, los ríos crecieron inmensamente y era de noche, sin embargo no hubo pérdidas de vidas humanas que lamentar a pesar de tantas destrucciones.

Ahora, mientras coloca las últimas tejas que dejan nuevamente en orden su casa serrana que el viento destechó, Mariel Savón, jefe del órgano de trabajo de la Defensa Civil aquí, tiene muchas otras anécdotas igual de singulares que contar. No deja de escuchar las últimas noticias del resto del territorio guantanamero en un pequeño radio que funciona con pilas.

Por eso sabe que en alrededor del 70 por ciento de la provincia ya se restableció el fluido eléctrico, que las presas están al tope de sus capacidades de almacenamiento, que se trabaja duro para resarcir daños en plantaciones cañeras (más de 300 caballerías afectadas y otras tantas recién sembradas arrastradas por el agua), y de todo el esfuerzo movilizativo de la recuperación en marcha.

Mariel sabe también que Maisí, a pesar del esfuerzo de los trabajadores de la empresa, estará al menos dos días más sin fluido eléctrico, resulta sumamente complejo restablecer más de 20 postes derribados y otras serias averías. Como integrante del Consejo de Defensa allí, le quedan muchas horas de desvelo a pesar de estar en fase recuperativa.

Ya Maisí no está en el ojo del huracán. No hay calma, aunque no hay ni lluvia ni vientos. Es todo un hormiguero de montañeses en acción pues mucho hay que hacer todavía para restablecer los caminos, las comunicaciones, reparar muchas viviendas y volver a la vida dura del trabajo en el campo en un paraje siempre tan lejano como luchador, nada de eso el huracán se llevó.

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