 El pecho y la frente para seguir luchando

José Antonio Fulgueiras
SANTA CLARA.-Dicen los vecinos de Caibarién que el jueves por la
noche, cuando el Georges soplaba a 50 km de la ciudad, el mar se echó para atrás como
huyéndole al litoral, mas luego se lanzó contra los arrecifes.
En helicóptero volamos ayer de tarde por toda esta franja costera,
donde las cañas del CAI Marcelo Salado presentaban un panorama preocupante. Las ráfagas
violentas encamaron en todo el territorio más de 1 320 caballerías de caña. Mientras
las matas de plátanos derribadas sobrepasaban el millón 327 500.
En la UBPC Grito de Yara, de Quemados de Güines, un enjambre de
niños curiosos salió a recibirnos. A Miguel Díaz-Canel, presidente del Consejo de
Defensa provincial, ante los destrozos de 60 caballerías de plátanos, los niños Misael
y Juan Pablo le expresaron: "No se preocupe, que ya nosotros tenemos preparados los
machetes".
Alguien habló de 25 000 quintales de plátanos aprovechables, en
tanto que una familia del barrio de Caharata informó cómo el mar había penetrado en ese
poblado de pescadores, pero la evacuación a tiempo impidió lamentar la pérdida de vidas
humanas.
En Sagua la Grande, se informó de 140 viviendas afectadas, doce de
ellas con derrumbe total. La presa Alacranes solo pudo llegar a los 211 millones de metros
cúbicos, aún lejos de alcanzar al aliviadero.
En Santo Domingo, el poblado de Puerto Escondido volvió a
sumergirse entre las aguas. Evelio Gálvez, presidente del Consejo de Defensa, parado en
los límites donde apenas 76 casas sobresalían, comentó empapado: "Cada vez que
pasa un ciclón sucede lo mismo". Mientras Díaz-Canel planteó la necesidad
impostergable de construir un canal que absorba al arroyo y la cañada provocadores.
Ayer de noche la gente volvía a sus lugares de origen. Muy pocos
tendrán que lamentar la pérdida de un equipo electrodoméstico, porque casi todos fueron
resguardados. Siempre un ciclón deja una ola de tristeza, pero también, y así lo ha
sido, prepara el pecho y la frente para seguir luchando. |