 Mayarí demostró el valor de la unidad

Alexis Rojas Aguilera
MAYARI.-De repente llegó la noticia: dejó de llover en la
montaña. Una enorme sensación de alivio se hizo patente, pero el río seguía rugiendo,
extendido por calles y cientos de viviendas, irreverente, sosteniendo la increíble altura
alcanzada hace 35 años, hasta que no pudo más y comenzó a bajar de manera sostenida
cuando apuntaba la madrugada de ayer.
Entonces hubo certeza de que el peligro de registrar una inundación
aún mayor que la sufrida por esta población de 38 000 habitantes cuando azotó el Flora,
había pasado e ingresaron esas horas de tensión en la épica de un colectivo humano
muchísimo más culto y disciplinado, solidario y batallador, cualitativamente distinto.
Porque en este enfrentamiento al desafío de la naturaleza
concertado por más de 300 milímetros de lluvias caídas en 24 horas continuas en las
alturas de los Pinares de Mayarí y regiones adyacentes de la vecina Santiago de Cuba y
otros 100 milímetros en apenas siete horas en la zona cafetalera de Arroyo Seco -en las
propias alturas de Nipe- que sacó del cauce de forma inaudita al río Mayarí y
convirtió a su valle en una suerte de mar insondable antes de penetrar en la ciudad,
encontró al pueblo preparado, organizado.
Y ese pueblo de Mayarí, sereno, valiente y optimista, fue
protagonista, y sin un solo incidente aciago, de la proeza de asegurar en apenas dos horas
la evacuación de más de 8 000 de sus habitantes del área del casco histórico, muy
próximo al río, aun en las condiciones impuestas por la súbita y desmesurada crecida
cuando ya largas horas mediaban del paso del escurridizo huracán.
Más de 9 000 personas en total quedaron protegidas en los puntos de
evacuación creados con la urgencia que demandaban las circunstancias de un desenlace
invaluable por su carácter sorpresivo. Veintidós mil fueron evacuadas en el municipio.
Nadie perdió la calma y las medidas adoptadas para la defensa de la
población y de la integridad de su patrimonio personal y social fueron cumplidas de modo
ejemplar y esto constituyó una gran lección.
Sobre todo al patentizar in situ, ante un evento de excepcional
crudeza, la valía del esfuerzo paciente desplegado durante años por la Revolución en
muchas esferas de quehacer y en especial en la preparación de los cuadros y la población
para la defensa.
La cadena de mando, encabezada en Mayarí por los miembros del Buró
Político, José Ramón Machado Ventura y Jorge Luis Sierra Cruz, presidente del Consejo
de Defensa en la provincia, logró una elevada cohesión en la acción de todos los
participantes y esto puso -una vez más- de manifiesto la fortaleza que emana de la
cooperación entre los organismos políticos, de masas, de la economía, las FAR y el
MININT, el valor de la unidad.
Ayer, el río todavía crecido, continuaba en retirada. En la ciudad
sus pobladores retornaban gradualmente a la normalidad cotidiana. Los daños inferidos por
las aguas a viviendas, a la finca de semillas de plátanos, al resto de la agricultura del
municipio, a instituciones de utilidad social, comenzaron a ser restañados con el
concurso de hombres y mujeres que saben que no es momento de lamentaciones, sino de
acción creadora, empeño en que no estarán solos. El sol brilló en la tarde.
LA RECUPERACION
Luego de decretarse ayer el paso a la fase recuperativa en la
provincia de Holguín, se iniciaron las actividades dirigidas a este fin. José Ramón
Machado Ventura presidió junto a Jorge Luis Sierra Cruz, primer secretario del Partido en
Holguín, una reunión que propició evaluar preliminarmente los daños causados por el
Georges y otras tareas desarrolladas que garantizaron la protección de la población sin
tener que lamentar la pérdida de ninguna persona.
Machado Ventura destacó la voluntad, disposición y conocimiento de
cómo deben hacerse las cosas mostradas por los cuadros de dirección de la provincia y
los 14 municipios y ponderó la disciplina, comprensión, espíritu de cooperación
revolucionaria y solidaridad constatados en la población, lo que la hacen merecedora de
la felicitación enviada por Fidel. |