A propósito del huracán

Los jefes en sus puestos de combate

Elson Concepción Pérez

Los que de todas formas nos critican, se han referido, con cierto trasfondo maligno, a que los cubanos hemos seguido al huracán Georges "metro a metro y minuto a minuto, a través de la televisión".

No es secreto para nadie, que tanto la televisión como los demás medios informativos cubanos han sido perjudicados grandemente por la grave situación económica del país en la última década.

También se sabe que en casos como el de ahora, la dirección del país, consciente de la importancia de una información sistemática, rápida y veraz para toda la población, dispone de los pocos recursos que pudieran existir en las reservas, y habilita los servicios informativos de televisión que tanto agradece nuestro pueblo.

La ignorancia, verdadera o aparentada, no puede más que hacer cerrar los ojos -y las conciencias- de quienes en el exterior no conocen a este PUEBLO y a su DIRECCION, ambos en mayúsculas, por méritos propios.

En momentos como éste, como lo hizo cuando el ciclón Flora y otros que han afectado a nuestro país, el Comandante en Jefe, preocupado y ocupado todo el tiempo, distribuyó a los cuadros por las provincias que debían ser afectadas por el huracán, y él, como siempre "tocando con las manos" la última información en el Instituto de Meteorología, explicando al pueblo las medidas tomadas, "repartiendo confianza y seguridad" por cuanto en Cuba ni el más intrincado lugar, ni la más solitaria persona se quedarán sin la atención, el cuidado y la solidaridad de los demás pobladores y de sus dirigentes.

Los jefes en Cuba se mojan junto a los pobladores afectados por las lluvias huracanadas y se exponen a los mismos peligros que el resto de la población Y a más, porque constituyen la vanguardia.

El "segundo hombre", como gustan llamarlo algunas agencias internacionales de prensa, o simplemente Raúl, como lo reconoce y quiere nuestro pueblo, vivió y trabajó por estos días junto a la población de los territorios orientales, desde el momento mismo en que se supo que el huracán podía penetrar por Guantánamo.

Otros jefes como Machado y Balaguer, ambos miembros del Buró Político, ocuparon sus trincheras en Holguín y las Tunas, dos provincias, primero amenazadas y luego afectadas por el Georges.

Los ministros recorrieron los campos de plátanos arrasados por los vientos, las poblaciones dañadas, los caminos destruidos, los centros estratégicos en cada provincia y trasladaron a los trabajadores y vecinos la confianza de la Revolución en que "se le daría toda la ayuda necesaria para restañar los daños y avanzar".

Jefes militares y funcionarios de muchos organismos hicieron lo mismo, como siempre lo hacen -en época de ciclones o de perfecta calma-, porque entre sus prioridades está la de visitar, conocer, orientar, chequear y oír a los habitantes de todo el territorio del país.

Los primeros secretarios del Partido en las provincias y municipios ocuparon sus puestos de verdaderos jefes en tiempos difíciles y dirigieron los consejos de Defensa, recorriendo lugares, impartiendo instrucciones y hasta socorriendo a vecinos o chequeando si los evacuados recibían la comida, la leche de los niños y las medicinas de los enfermos.

Ese es nuestro Partido, esas son las instituciones de la Revolución, y esos son sus dirigentes.

Los gobiernos provinciales y municipales, con sus presidentes respectivos y sus consejos de la Administración, garantizan, en la práctica, la ejecución del Plan de Medidas concebido por la Defensa Civil para cada territorio en específico.

En momentos difíciles, como los que ha vivido Cuba por una u otra circunstancia, los jefes demuestran, que cuando se está junto al pueblo, no hay batalla de la que no se salga victorioso.

La organización, la prevención y la ejecución de los planes antihuracanes, solo se puede hacer cuando dirigentes y pueblo están en la misma trinchera y se mojan, como en este caso, con las mismas aguas del furioso Georges.

pixelb.gif (34 bytes)