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 Un pintor de Guatemala en la Casa de las
Américas
Ramón Banuz: El cristal
con que se mira

Luis Suardíaz
El doctor Willi Kaltschmitt, embajador de Guatemala en Cuba,
inauguró el pasado lunes la exposición El cristal con que se mira, del pintor
Ramón Banuz, en la sala Manuel Galich de la Casa de las Américas. En sus palabras
señaló que la semana de intensa cordialidad, que se inició con la visita del
vicepresidente Luis Alberto Florez Asturias a nuestro país, terminaba de la mejor manera
posible con la muestra de un artista plástico de estilo único. Tuvo palabras de
reconocimiento para el ilustre intelectual guatemalteco que lleva el nombre de esta sala
en la Casa y expresó su propósito de que este primer proyecto cultural sea continuado
con otras actividades en breve tiempo.
Ramón Banuz (Ciudad de Guatemala, 1938) se fue en un barco de carga
hacia Italia en 1961; trabajó en media docena de oficios distantes del arte, pero no
abandonó nunca su vocación. Ya en 1962 participa en muestras colectivas en Siena,
Florencia, Roma... y a su regreso, un año después, al país natal, realizó una muestra
personal.
Para Banuz, sus vínculos con Italia le permitieron familiarizarse
con el Renacimiento. Ha utilizado en su trabajo el lápiz, la tinta, técnicas mixtas y en
sus cuadros hay huellas del surrealismo o el realismo mágico, sin eludir las nuevas
tendencias.
En esta muestra, realizada especialmente para la Casa de las
Américas, sobresalen los hombres y mujeres vestidos como para una feria o carnaval, y las
humildes ostentaciones o el deslumbramiento del color que imponen una peculiar moda, no
tan efímera como parece. Además de los tipos centroamericanos, hay también algunos
apuntes tomados en La Habana, porque Banuz realizó el pasado año su primer viaje a Cuba
y coincidió con el carnaval habanero; surgen de esa experiencia sus tres bellezas, que
recuerdan las clásicas tres gracias, encarnadas aquí por mulatas antillanas, o bien la
mujer que saborea un puro desde las penumbras de La Habana Vieja.
El título -El cristal con que se mira- tomado del arsenal
literario, representa para Banuz una toma de posición; en su caso él quiere mostrar el
rostro del hombre y de la mujer en su entorno cotidiano, no para halagar o para ofender
sino para desentrañar el significado último del entorno, de la plaza, el bar, el hogar,
la calle y de esos personajes, nada irreales, cada uno de los cuales, a su modo, busca su
paraíso, su espacio feliz. |