NACIONALES

Soluciones para aliviar situación
de albergados en la capital


María Julia Mayoral

Cuatro comunidades, ubicadas en áreas de los municipios de La Lisa, Boyeros, Guanabacoa y Arroyo Naranjo, para familias que hasta ahora residen en albergues, se incorporan a las soluciones que pone en práctica el Gobierno en Ciudad de La Habana para aliviar la difícil situación habitacional en el territorio.

En la zona del Cano ya fueron terminadas 100 viviendas, en la localidad del Comodoro otras 238, en Santa María del Rosario, Guanabacoa, suman 100, y en Cruz de Piedra, La Lisa, están concluidas 68 y se ejecutan otras para un total de 128. Según explicó Pedro Cruz Vento, director provincial de Vivienda, el propósito es llegar a cerca de mil inmuebles de ese tipo antes de finalizar el año.

La información fue ofrecida en el encuentro que Conrado Martínez Corona, presidente del Gobierno en la provincia y otros miembros del Consejo de la Administración en la Ciudad, sostienen mensualmente con la prensa. Al concluir, los periodistas recorrieron dos de esas comunidades, apreciando sus condiciones adecuadas.

Para la comunidad del Comodoro, en Arroyo Naranjo, ya se han mudado 128 familias y en los próximos días continuarán ocupándose las capacidades creadas con personas que llevaban años en albergues.

Las nuevas viviendas -de mampostería y techos de canalones de asbesto cemento- son dadas en propiedad a sus moradores y el pago será como de costumbre, mediante cuotas módicas mensuales. Cada casa cuenta con un mínimo de 25 metros cuadrados de área útil, servicio de agua potable mediante redes, alumbrado público, y las instalaciones indispensables de servicio como mercados y consultorios del médico de familia.

Según precisó Cruz Vento, construir cada una de esas edificaciones representa un gasto de 800 dólares y 5 000 pesos. Los materiales empleados en ellas y en las que se levantarán antes de diciembre, no forman parte de los suministros aprobados anteriormente para el plan de construcción de viviendas en la provincia, afectado en los primeros meses del año por déficit de combustible y de otros recursos.

Jesús Hernández, vicepresidente del Consejo de la Administración Provincial, aclaró que el atraso en el plan anual de 7 000 viviendas (se han finalizado 1 370) se debe -en cuanto a materiales de construcción- a la carencia de viguetas, bovedillas y losas de hormigón, recursos que no se precisan en los inmuebles en ejecución para los albergados, donde se emplean bloques y canelones de asbesto cemento.

En la capital existen hoy 76 albergues, en ellos residen 2 769 núcleos familiares, equivalentes a 9 217 personas, este solo dato, sin contar las decenas de miles de viviendas en mal estado, ilustra la complejidad del asunto.


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