NACIONALES

En Moa

¡Coge mi fusil!

Fueron las últimas palabras de Pedro Sotto Alba al caer mortalmente, luego de la Operación Antiaérea, en el II Frente


ALEXIS ROJAS AGUILERA

MOA, Holguín.-"Coge mi fusil", fueron las últimas palabras pronunciadas por Pedro Sotto Alba, en el instante postrero. Cumplía así de nuevo su deber de combatiente, como tantas veces lo hizo antes. Minutos después, en aquella noche del 26 de junio de 1958, dejaba de existir y emprendía el camino de la inmortalidad.

Con grados de capitán post mortem y Comandante de honor de los condecorados con la Orden al Mérito Frank País García, era Pedrín sepultado al día siguiente, junto a otros combatientes caídos en una emboscada posterior a las acciones desarrolladas aquí, en el cementerio de Andrés, cerca de las márgenes del caudaloso río Sagua y de la ciudad de Sagua de Tánamo.

De los caídos y en particular del joven de 32 años, nacido en el humilde hogar de Bartolo y Lucía en la finca El Becerro, del barrio La Julia, de Bayamo, el 27 de diciembre de 1935, el comandante Belarmino Castilla Más (Aníbal), jefe de la Columna 19 José Tey, escribió al jefe del II Frente, Comandante Raúl Castro Ruz : "El compañero Lussón te explicará todo. Creo debes venir a Andrés, donde te espero. Tengo un inmenso dolor por los muchos que han caído. Y uno que equivale a un regimiento. ¡Ay, cuánto siento a Pedrín Sotto!".

Y allí estuvo Raúl para despedir el duelo, también de Alcibiades Deroncelet, Antonio Boizán, Manuel Terrero, Austergesilio Vargas y Renato Oliver. Días después se conocería de la muerte, asesinado, de Angel Romero.

Para destacar las límpidas vidas de los caídos, hombres todos humildes, revolucionarios salidos de las entrañas del pueblo que eligieron el camino del sacrifico, para reconocer en Pedrín su extraordinaria honradez, honestidad, responsabilidad y valor sin fronteras.

Ese valor y audacia "fuera de serie" hacen pensar a un miembro de su pelotón y que bien lo conoció, aún hoy aunque pueda parecer romántico o exagerado, que a Pedrín le estalló la granada tratando de devolverla al enemigo a fin de evitar que la metralla matara a otros combatientes. Si ocurrió como cree Juanín de la Cruz, ¡cuánto heroísmo!, ¡cuán sublime inmolación!, porque coraje le sobraba...

Y también Raúl subrayaba la importancia del combate realizado (Operación Antiaérea, orden 30), que permitió la captura de 11 ciudadanos norteamericanos en este lugar y un canadiense, varios de ellos funcionarios de la industria del níquel que se construía -serían 49 en total en las distintas acciones desplegadas-, con el objetivo de que observaran con sus propios ojos los crímenes cometidos por la aviación de Batista contra la población campesina, empleando bombas y proyectiles suministrados por el Gobierno de los Estados Unidos al amparo del odioso pacto de ayuda mutua.

El jefe del II Frente Oriental Frank País -del que fuera fundador Pedrín, quien al marchar al combate de Moa tenía grados de primer teniente, segundo jefe de la compañía Josué País y jefe de pelotón de la tenencia de Andrés- en su reflexión luctuosa denunció tal masacre y señaló la posesión de fotografías probatorias de la complicidad de los Estados Unidos, donde se apreciaban aviones de la tiranía abasteciéndose en la Base Naval de Guantánamo.

Ratificó Raúl la confianza en la victoria del pueblo, anhelo por el que habían ofrendado sus vidas los combatientes que sepultaban y sentenció que cuando se conquistara esa libertad, la fábrica de níquel de Moa -por entonces en terminación y puesta en marcha- llevaría el nombre de Pedro Sotto Alba. Así fue y ese colectivo de vanguardia de la minero-metalúrgia cubana ha sabido rendirle cotidiano homenaje productivo y acumular muchos méritos.

Cuatro días antes de la costosa victoria del 26 de junio, fue emitida la orden para la Operación Antiaérea, la cual denunciaba que "los inhumanos gobernantes norteamericanos, actuando en contradicción con los nobles sentimientos de sus ciudadanos, que en reiteradas ocasiones han dado muestras de simpatía y apoyo hacia nuestra honrada y justa causa, arman hasta los dientes a la dictadura batistiana para que se asesine al pueblo, ...en acto de legítima defensa tomaremos las medidas que estimemos convenientes..."

Para ejecutar la única acción bélica propiamente dicha de la Operación Antiaérea, se escogió la compañía C de la Columna 19 y al pelotón de Pedrín tocó el episodio más difícil, apenas con cinco armas de guerra: atacar el cuartelito del barrio La Playa. Disciplinadamente marcharía al combate, como lo hizo en Cuchillas del Sitio -donde dio prueba de supremo valor- en que casi sin balas y engarrotado por calambres, pretendió detener al enemigo que avanzaba solo con una pistola. La llegada de Aníbal con refuerzos salvó su vida aquella vez.

Pedrín a los nueves meses de edad fue llevado a vivir, en medio de necesidades, carencias y sueños sin cumplir, a Manzanillo, donde solo disfrutó del aula de la Escuela Pública Tres Ignacio Agramonte hasta el tercer grado y casi aún con años para los juegos, tuvo que aprender a usar el martillo, taco y mecha del chapistero para ayudar al sostenimiento de la familia. Maduró con celeridad. Descubrió pronto el camino de los que saben querer. Comenzó a fojarse como revolucionario y tras el artero golpe de estado del 10 de marzo de 1952, entró de lleno en la lucha.

Ya en 1955 forma parte activa del Movimiento 26 de Julio. En él Frank País reconoce fibra de combatiente. Un año más y estará en México. Antonio (Ñico) López lo vincula a la expedición que prepara Fidel. Es uno de los 82 que vienen en el Granma.

En la emboscada tendida por el ejército de Batista a los bisoños rebeldes en Alegría de Pio, Pedrín logra evadir el cerco, hace contacto con Frank y el 24 de marzo de 1957 está de nuevo en acción formando parte del primer refuerzo enviado desde el llano a la Sierra Maestra.

A partir de entonces interviene en numerosas batallas: el Uvero, central Estrada Palma, El Salto, Chapala, el segundo combate de Pino del Agua. Sus virtudes como soldado son reconocidas y por eso figura entre los seleccionados para integrar la Columna 6 que, dirigida por Raúl, tiene la trascendental misión de abrir el II Frente.

Llegada a la región de operaciones la Columna 6 y en pleno proceso organizativo del Frente, es ascendido Pedrín a teniente y nombrado jefe de la Tenencia de Andrés. Participa en varias acciones. Muestra ser jefe audaz, de iniciativas y pujanza.

Por eso estará entre los que van a atacar a Moa. Por eso estará en la noche avanzando por las callejuelas de la Playa para hacer su entrada definitiva en la historia patria y dar lugar al nacimiento de la leyenda del Comandante Pedro Sotto Alba. Por eso llevan razón los que hoy en Moa afirman su presencia.


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