NACIONALES

No aceptamos la receta venenosa
del neoliberalismo.- Samper

Asistió Fidel a conferencia magistral del Presidente colombiano


Joaquín Rivery

Ernesto Samper Pizano, Presidente de Colombia, expresó que la solidaridad con Cuba debe ser activa, no pasiva, y que debe ser pública o no es solidaridad.

La afirmación del mandatario colombiano se produjo en los inicios de la conferencia magistral que ofreció en el Aula Magna de la Universidad de La Habana en presencia del Comandante en Jefe Fidel Castro, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros; de Roberto Robaina, ministro de Relaciones Exteriores; Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular; Camilo Reyes, canciller colombiano; Juan Vela, rector del alto centro de estudios; el resto de la delegación colombiana que nos visita; miembros del cuerpo diplomático y del claustro de profesores de la Universidad y estudiantes.

La conferencia versó sobre el Movimiento de Países No Alineados, del cual Samper es también presidente, y los momentos actuales, en los que, dijo, nunca ha sido tan necesaria la solidaridad.

El Presidente de Colombia señaló que hoy día, a pesar del fin de la guerra fría, no se acabaron la injusticia social ni las dificultades para el desarrollo, que es necesario encontrar un nuevo equilibrio en las relaciones mundiales y que la globalización tiene que ser sometida a condicionamientos.

"No aceptamos la receta venenosa del neoliberalismo. Creemos que el funcionamiento del libre mercado va a terminar permitiendo que los tiburones se coman a las sardinas. Creemos que la libertad que predica el mercado es la libertad que tiene el zorro de comerse a las gallinas en el gallinero", indicó.

Inmediatamente pasó a recordar que hace unos años reinaba el proteccionismo y que las barreras arancelarias han ido cayendo, pero han surgido ahora barreras neoproteccionistas, normas fitosanitarias, cuotas y otros elementos que impiden el acceso de los productos de los países en desarrollo a los mercados industrializados, para no hablar de medidas unilaterales que han afectado a países como Cuba o Colombia.

Se refirió también a que las naciones en desarrollo pueden tener la "libertad de mercado" de bienes, pero la libertad del mercado de lo que llamó factores de producción pertenece a los países industrializados.

Explicó que la tecnología cada vez está más escasa, restringida y limitada para nuestros países y que el capital está muy difícil y es cada día más difícil acceder a él, como demostró la crisis asiática.

Añadió que es preciso construir un nuevo esquema de cooperación, reexaminar la agenda de los Países No Alineados, "sacar del viejo armario palabras que empleamos demasiado retóricamente y muy poco en la práctica, como la palabra solidaridad, cooperación o soberanía."

Refiriéndose al problema del narcotráfico, dijo que detrás de él hay una concepción perversa que trató de victimizar a Colombia y convertirla en una especie de Viet Nam de la lucha contra la droga para trasladar a ella la lucha que estaban perdiendo los países consumidores dentro de sus propias fronteras.

Expresó el Presidente colombiano que es necesaria la erradicación de cultivos ilícitos, pero con sustitución social de ellos; se necesita la lucha contra la producción de drogas, pero los países industrializados no deben vender los precursores químicos para fabricarlas; hay que combatir a los carteles mayoristas, pero también a los minoristas en los países industrializados, que sospechosamente raras veces son encarcelados en los centros de consumo.

Al tocar la discusión sobre la creación de un tribunal internacional que juzgue los delitos de lesa humanidad, Ernesto Samper señaló que los No Alineados no se oponen a ello, pero quiso hacer dos observaciones.

La primera es que el momento en que un país pierde jurisdicción y esta pasa al tribunal internacional debe ser absolutamente reglamentado "para que no terminemos justificando secuestros políticos de nacionales acusados injustamente de haber cometido delitos internacionales, y en segundo lugar rechazamos cualquier injerencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en este tribunal, que convertiría juicios de sancionamiento de violadores del derecho internacional humanitario en tribunales para efectuar juicios políticos."

Luego Samper se pronunció por una reforma del sistema de las Naciones Unidas y del Consejo de Seguridad en particular, donde habría que cambiar el poder de veto y devolver capacidad democrática a la Asamblea General.


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