El pueblo de Santiago de Cuba despide la noche vieja y recibe el
año nuevo con la Fiesta de la Bandera, tradicional ceremonia en la puerta de la casa de
Gobierno de la urbe oriental.
Consiste en izar en el mástil del Ayuntamiento, a las 12 de la noche del 31 de
diciembre, una gigante Bandera Cubana al compás de las notas del Himno Nacional.
En 1901 Emilio Bacardí, entonces alcalde de la ciudad santiaguera, calorizó la idea
de Angel Moya, conocido como Chichi Moya, un ciudadano preocupado por el ornato público,
y la instituyó como acto oficial.
El proyecto consistió en regalarle a la ciudad una bandera de ocho metros de largo, e
izarla después de las 12 campanadas en la catedral de la villa, fundada en 1515 por el
adelantado Diego Velázquez.
Para la confección de la bandera fue entonces necesario el aporte económico del
pueblo, mediante colectas a nivel de barrio y de organizaciones sociales.
Desde que se instauró esa fiesta, las familias santiagueras concurren la última noche
del año al parque Céspedes a ver ascender airosa y triunfante la enseña de la estrella
solitaria.
Una vez concluida la ceremonia, una lluvia de fuegos artificiales, aplausos y abrazos
invaden el parque y sus alrededores y, posteriormente, las personas retornan a sus casas,
a disfrutar de la cena preparada para la ocasión.
Cuentan los más viejos que una vez izada la bandera, el hotel Casa Granda, el club San
Carlos, la Colonia Española, el Centro Gallego, El Baturro y la Luz de Oriente, entre
otros, se hacían eco del festejo, mientras que en el cine Cuba y en el teatro Oriente
proyectaban una película en tanda especial.
La Fiesta de la Bandera, que cumplirá 97 años, solo dejó de hacerse el 31 de
diciembre de 1958, porque ni la ciudad ni la bandera estaban para celebraciones, según
los cronistas de la época.
El día siguiente brazos gallardos vestidos de verde olivo y con el brazalete del
Movimiento 26 de Julio, llegaron victoriosos e izaron la bandera.
Los que hoy peinan canas recuerdan que en esa ocasión la Enseña Nacional subió
flamante, orgullosa, como diciendo: ya somos libres y estaré siempre con ustedes en los
momentos duros y alegres.
En 1983 la actividad sirvió de preámbulo a la proclamación de Santiago de Cuba como
Ciudad Héroe de la República de Cuba y merecedora de la Orden Antonio Maceo y de la
réplica del machete del Titán de Bronce, entregada por el Comandante en Jefe Fidel
Castro.
Esta tradición muy ligada a la vida del pueblo santiaguero es la única de su tipo en
el país, y los artistas ofrecerán este 31 un panorama de las raíces musicales,
danzarias y teatrales de la cuatricentenaria ciudad.