Más de 800 000 hectáreas -número de aplicaciones y no extensión
líneal propiamente- de viandas, hortalizas, cítricos, café, pasto y arroz han sido
beneficiadas con medios biológicos para su protección fitosanitaria.
A diferencia de otras naciones, en Cuba la lucha biológica opera dentro de un programa
de manejo integrado, a lo cual se unen otras medidas complementarias como la atención
agrotécnica, el uso del riego y la fertilización y el empleo de variedades más
resistentes. Todo ello favorece el control de las plagas y enfermedades y coloca a nuestro
país en el lugar más aventajado del mundo subdesarrollado.
Con la creación de 220 centros de reproducción de entomófagos y entomopatógenos
(CREES), la Isla dispone de una red local de elaboración de medios biológicos de forma
artesanal y ya se industrializa ese proceso productivo con el surgimiento de tres plantas
de biopesticidas.
Aunque los antecedentes del empleo de estos medios datan de la apertura de la red
nacional de sanidad vegetal en 1975, el programa estatal de medios biológicos y lucha
integrada adquirió connotación de carácter priorizado en 1988, cuando se beneficiaron
313 802 hectáreas con bioplaguicidas. Luego fue ampliado entre 1991-92 con las
orientaciones de Fidel para pasar a una etapa superior en su desarrollo.
Anualmente se elaboran 2 000 toneladas anuales de 10 medios biológicos diferentes que
actúan contra insectos-plagas y algunas enfermedades. Según referencias obtenidas por un
experto francés la Comunidad Económica Europea utiliza 700 toneladas en un año, lo cual
contrasta con la producción lograda en Cuba.
Si el Thrips palmi -insecto dañino introducido aquí como parte de la agresión
biológica del enemigo- se ha podido mantener bajo control, se debe precisamente a la
experiencia obtenida en el manejo integrado de las plagas, con el uso de medios
biológicos.
En la actualidad, según información de Roberto Gómez, jefe del Departamento de Lucha
Biológica del Centro Nacional de Sanidad Vegetal, si hubiera que aplicar productos
químicos al área beneficiada por los biopesticidas, hubiera que invertir adicionalmente
unos 16 millones de dólares en la protección de los cultivos.