Al iniciarse esta zafra entró en vigor la instrucción
metodológica que establece los niveles de impurezas y pérdidas permisibles para cada
tipo de corte y las indicaciones que norman la cosecha.
Esos principios se tomarán como base para exigir calidad en la materia prima al
personal que interviene en el corte, alza y tiro y constituye un anexo que complementa las
directivas de zafra.
La instrucción, que incluye procedimientos administrativos, es válida para los
complejos azucareros y productores de las unidades y se considera determinante a los
efectos del pago de la caña por su calidad, proceso que requiere la mayor y más amplia
información.
Aclara la metodología que las entidades cañeras designarán uno o varios funcionarios
con los conocimientos técnicos requeridos -de su propia plantilla-, para actuar en el
tiempo de zafra como inspectores de calidad.
Precisa el documento que ellos quedarán subordinados al inspector de campo y al jefe
de la sala de análisis de los complejos y tienen, entre sus obligaciones, supervisar
directamente los frentes de corte y tiro en cada lote para comprobar si las indicaciones
técnicas se cumplen en lo referido a la calidad.
Igualmente velar porque la programación de corte se cumpla y asesorar con el jefe de
producción de las UBPC y CPA en el control de la limpieza y frescura de la caña que se
entregue a la industria.
En una zafra donde todavía son limitados los volúmenes de caña molibles, la
eficiencia constituye la más poderosa de las reservas y por eso el pago por la calidad de
lo que recibe (no por el peso) adquiere connotación económica especial.
Los centrales ya en operaciones aplican con seguridad y confianza el sistema. Nadie,
por supuesto, aspira a que en los comienzos se logre lo máximo. Pero es evidente -lo he
comprobado en varios ingenios- la mejoría en la materia prima que entra en los
basculadores. Bastaría mencionar solo un par de ejemplos: En el Habana Libre y en el
Mario Muñoz Monroy.
La instrucción metodológica sobre el control de la calidad, de utilizarse como se ha
orientado, contribuirá a elevar los conocimientos y la información de aquellos que en
cada frente de la cosecha asumen la responsabilidad de garantizar que todo se haga según
las indicaciones normativas del pago de la caña por su contenido en azúcar.