Caibarién y Remedios

Un sábado de sol sin manchas

José Antonio Fulgueiras

Caibarién y Remedios se abrazan en un punto imaginario que une sus dos territorios. El Comandante Ernesto Che Guevara y su tropa aguerrida liberaron hace justo hoy 40 años, esta porción de tierra costera hecha a pescadores y azucareros y cuna de músicos excelsos como Manuel Corona y Alejandro García Caturla.

Este sábado de invierno huidizo el pueblo sale a las calles para festejar la alegría de aquel triunfo que mantiene en euforia latiente a hombres y mujeres curtidos por el sol y el salitre.

Todavía portuarios y pescadores de la Villa Blanca relatan con lujo de detalles la hombrada de El Vaquerito cuando, en una tregua del combate contra el puesto naval, se fue a conminar al teniente de navío Luis Aragón a que se rindiera y al ver que el oficial rechazó el reclamo, aquel león del pelotón suicida, le dijo con la mayor calma del mundo: "Pues yo me voy a acostar a dormir aquí, en esta litera hasta que ustedes se pongan de acuerdo". Aquello desmoralizó a la tropa y a los pocos minutos levantaron los brazos.

El día 25 de diciembre de 1958, a escasos 3 kilómetros de Remedios en el lugar conocido por Puerta de Hierro, el Che ultimó los preparativos para el ataque a la ciudad y al filo de las 4 y 40 de la tarde, se formó la balacera. Más de 300 hombres de la tiranía intentaron aguantar el empuje rebelde que duró hasta altas horas de la mañana del 26. Cuentan que el Comandante Guevara iba de un lado a otro por el pueblo dando instrucciones sin respetar el tiroteo. Al final, el capitán Guerrero, del ejército batistiano, alzó la bandera blanca, y cristalizó el mejor remedio para curar el hambre y la miseria.

El orgullo cimero de Caibarién está en su establecimiento pesquero, descollante en la Isla, sobre todo en la captura y procesamiento de langosta con exportaciones hacia países como Canadá, Francia, Japón y España. Diecisiete industrias hay repartidas por todo el pueblo y 33 centros educacionales albergan a más de 6 000 alumnos, un pedraplén de 48 kilómetros abre un proyecto turístico de gran envergadura.

Remedios, con una economía basada en el renglón azucarero, inspirado por los CAI Heriberto Duquesne y Chiquitico Fabregat, constituye una potencia en Villa Clara. En la última contienda rebasaron los programas de producción de crudo y refino, mientras la industria de derivados de la caña cumple su balance de fondos exportables, especialmente en la destilería. Se fortalece, además, el trabajo de las UBPC en los Consejos Populares.

Hoy aquí es un sábado de sol a pesar de que estamos en diciembre. De sol sin manchas, como dijo Martí, porque la mayoría de la gente está agradecida y cada vez que miran al cielo no ven más que el brillo y la luz.

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