La Habana, 21 de diciembre de 1998.
"Año del Aniversario 40 de las Batallas Decisivas de la Guerra de
Liberación"
Queridos hermanos:
Con profundo orgullo, seguimos día a día la esforzada labor que ustedes llevan
adelante para ayudar a las poblaciones donde prestan sus servicios y así contrarrestar
las siniestras secuelas de los huracanes Georges y Mitch.
Millones de corazones laten junto a ustedes en esta nueva misión que siembra en el
sentimiento internacionalista cubano otro eslabón de gratitud hacia la humanidad, no solo
por lo que podemos dar a otros hombres y mujeres en otras tierras del mundo, sino también
por la fortaleza espiritual que recibimos a cambio en esta experiencia singular.
¿Qué mensaje enviarles en nombre del pueblo que representamos?
Enaltece que precisamente en los momentos actuales cuando otros odian y destruyen,
masacrando a pueblos inocentes en la oscuridad de la noche, globalizando la violencia de
un poder hegemónico y unipolar, ustedes simbolicen a los que aman y fundan, a los que con
los pobres de la tierra quieren su suerte echar, a los que impulsan los nobles ideales de
globalizar la solidaridad y la fraternidad, a los que buscan forjar el hombre nuevo.
Esta hora singular de sus vidas abona nuestras mejores tradiciones, porque como decía
nuestro José Martí:
"El sacrificio es un placer sublime y penetrante, y el desinterés, la ley del
genio y de la vida".
¡Hasta la victoria siempre!
Un fuerte abrazo,
Asamblea Nacional del Poder Popular