Las noticias en torno a la publicación de libros en el país han
sido alentadoras en este final de año: 258 libros se editaron en 1998, lo que significa
un crecimiento de entre el catorce y el quince por ciento en relación con 1997, en una
industria en recuperación que continuó disminuyendo el precio promedio por cada ejemplar
hasta colocarlo en los seis pesos y treinta centavos.
Según Omar González, presidente del Instituto Cubano del Libro, 76 libros circularon
en divisa y cuarenta y cuatro de las obras editadas pertenecen a la categoría de
literatura para niños y jóvenes, un perfil que seguirá beneficiándose al igual que las
publicaciones de carácter cultural representativas de cada una de las provincias,
propiciatorias del diálogo y el intercambio.
La distribución, sin embargo, parece ser el talón de Aquiles de un engranaje de
mercado en el que resulta difícil vender algunos libros y publicaciones -a estas últimas
se les han revisado y corregido los precios- por lo que la estrategia, en opinión del
Presidente del ICL, deberá estar encaminada hacia el reconocimiento de los intereses de
los diversos grupos sociales y no a un igualitarismo infeliz que trate de completar las
cifras en las 326 librerías existentes en el territorio nacional.
No obstante, los libros en divisa que no encuentran circulación en el plazo de los
tres años, pasan a engrosar los fondos de las bibliotecas públicas; igual fin tienen los
destinados a venderse en moneda nacional y que no lo consiguen, todo ello como parte de
una política en defensa de la preservación de la memoria histórica.
En ocasión del centenario de Rubén Martínez Villena el Instituto Cubano del Libro
convocará al Premio Nacional de Ensayo. También en el curso del nuevo año ese organismo
instituirá el Premio Iberoamericano de Novela con una dotación de tres mil dólares, una
buena oportunidad para probar la fuerza de la narrativa cubana actual, señaló el
Presidente del ICL.