 Salvan a joven pinareño al que un arpón le atravesó
la garganta

Ronal Suárez Ramos
PINAR DEL RIO.-En una sala de cuidados intensivos del hospital Abel
Santamaría se recuperaba ayer el joven de 26 años Genovevo A. Cordero, vecino de Guane,
protagonista de un accidente sin precedentes en esta provincia.
Genovevo se encontraba en horas de la tarde del lunes practicando la
caza submarina en la laguna de Alcatraz Grande, en Sandino, cuando sintió su garganta
atravesada por un arpón de los que se usan en esos menesteres.
Inmediatamente comprendió que su compañero de aventura le había
confundido con un pez y tras dispararle halaba la cuerda tratando de hacerse con la
supuesta presa.
Su ecuanimidad le permitió salir nadando hasta la orilla y caminar
por sus pies hasta recibir auxilio y llegar horas más tarde al centro asistencial de la
capital pinareña (a aproximadamente cien kilómetros de distancia) donde fue intervenido
quirúrgicamente.
Un equipo integrado por los cirujanos Manuel Ampudia y José M.
Rodríguez, el neurocirujano Juan Carlos Bermejo, el angiólogo Laureano Peña y la
anestesióloga María Elena Ortega, realizó la operación para extraer el punzante objeto
y comprobó que extraña y felizmente no había lesionado ningún órgano vital.
"Solo abrió un orificio de entrada y salida en la orofaringe,
por lo que se le está tratando con antibióticos para evitar el peligro de sepsis",
dijeron a Granma los doctores Ampudia y Rodríguez, quienes confían en que no
habrá secuelas.
A menos de 24 horas del accidente, el paciente narró detalles de
los momentos vividos en la laguna de Alcatraz Grande y confesó que es la tercera vez que
siente en sus carnes la mordida de un arpón, pues anteriormente, en circunstancias
parecidas, resultó herido en una rodilla y una pierna.
Accidentes similares han tenido lugar en otros acuatorios del país,
casi siempre asociados a la presencia de más de un pescador en un mismo sitio y
ejercitando su labor en aguas turbias, donde la visibilidad se hace difícil.
Una experiencia más a tener en cuenta, pues no siempre se cuenta
con la buena suerte que en este caso privilegió a Genovevo Cordero. |