Santiago de Cuba

Escuelas abiertas y garantía de calidad

Orlando Guevara Núñez

SANTIAGO DE CUBA, Ciudad Héroe de la República de Cuba.-Al terminar el pasado curso escolar, el director de Educación en Santiago de Cuba, José Ramón Pérez Curbelo, declaró que desde entonces comenzaba aquí la preparación del próximo. El período vacacional en pos de ese objetivo ha sido de un intenso trabajo para miles de hombres y mujeres del sector educacional y otros organismos con vistas a que septiembre encuentre listo el escenario para el curso 1998-1999.

Faltando pocos días para terminar agosto, el propio José Ramón resume el resultado de los preparativos, anunciando que en Santiago de Cuba el 1ro. de septiembre serán abiertas las 1 357 instituciones educacionales existentes, está garantizada la base material de estudio y completo el personal docente para que 230 000 alumnos, -2 000 más que el pasado año y unos 26 000 internos- acudan a las aulas el primer día de clases, desde el prescolar hasta el preuniversitario.

La construcción de 160 nuevos locales -aulas, laboratorios, albergues y otros-, reparaciones, ampliaciones, el mejoramiento todavía insuficiente del mobiliario escolar, la entrada de 40 nuevos textos como reposición y 22 cuadernos de trabajo, avalan el esfuerzo.

Este año Santiago de Cuba encamina su labor hacia el rescate de los centros internos y la aplicación del principio de estudio-trabajo, apoyada en la voluntad de ampliar los cauces de la pedagogía revolucionaria y el protagonismo de los educandos en algunos planes económicos, como es aquí el caso del programa citrícola de Contramaestre.

Coincidiendo con el inicio del nuevo curso escolar, comenzará también la primera etapa del plan La Escuela al Campo, durante la cual 16 000 estudiantes, de los 50 000 que lo harán en cinco etapas, participarán en labores productivas, principalmente en la cosecha cafetalera y otras tareas de cultivos varios y la agricultura cañera.

La enseñanza superior es otro ejemplo de colosal esfuerzo. La Universidad de Oriente iniciará el curso en septiembre con 5 000 alumnos, de ellos 3 000 becados; el Instituto Superior Pedagógico, con su Facultad de Educación Infantil, comenzará con 6 000 estudiantes y unos 2 000 internos; el Instituto Superior de Ciencias Médicas asimilará a 2 900 alumnos con 1 500 becados, al tiempo que el de Cultura Física tendrá 1 200 como matrícula y está garantizada también la enseñanza artística.

Intentando un resumen, puede afirmarse que para el nuevo curso escolar 1998-1999, en Santiago de Cuba las condiciones mínimas existen, sin que ello indique que todo está resuelto. A maestros, profesores, cuadros y alumnos, corresponderá enfrentar las dificultades propias de un país bloqueado y con limitaciones económicas, donde muchas veces la satisfacción de las necesidades no depende del deseo y de la comprensión, sino de recursos que gradualmente se vayan sumando al esfuerzo.

Lo principal después de las condiciones creadas es la calidad. Así lo afirmaron José Ramón Pérez Curbelo y el doctor Luis Estruch Rancaño, presidente del Gobierno en la provincia. La formación de valores éticos y morales, la enseñanza patriótica y la entrega a la sociedad de profesionales capaces de enfrentar los nuevos retos en todos los órdenes, constituyen para los santiagueros tareas insoslayables para que la provincia mantenga su bien ganado prestigio en la actividad educacional... Septiembre espera.

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