|
|
 Fidel en tierra quisqueyana
Sueño hecho realidad

SUSANA LEE
Fotos: LIBORIO NOVAL
Enviados especiales de Granma
Como nos lo habían vaticinado muchos dominicanos con quienes
conversamos días antes, y por lo que ocurrió después, la visita de Fidel a República
Dominicana fue ciertamente un acontecimiento histórico en esa nación, que superó con
creces todas las expectativas creadas desde que de rumor se hizo verdad entre el 20 y el
24 de este agosto.

Durante el encuentro auspiciado por la Universidad
Autónoma de Santo Domingo, primada de América, fue obsequiado al Comandante en Jefe un
sable original usado por patriotas independentistas dominicanos en el siglo pasado, en
nombre de las organizaciones de izquierda Movimiento Popular Dominicano, Fuerza de la
Revolución, Partido de los Trabajadores Dominicanos, Unión Patriótica, Acción
Alternativa y Partido Comunista de los Trabajadores.
Y si para Fidel, como él mismo señalara desde el propio aeropuerto
en sus primeras palabras al pueblo dominicano, estar allí era un sueño de toda la vida,
no exagero al decir que para ese pueblo representó algo igual, como le expresara el lunes
Iván Rodríguez, coordinador nacional de la Campaña de Solidaridad con Cuba, durante el
encuentro auspiciado por la Universidad Autónoma de Santo Domingo:
"Usted ha hecho realidad a los dominicanos uno de sus grandes
sueños: verlo en la tierra de Máximo Gómez".

Sobre Cuba, la unidad e integración caribeña y
latinoamericana, los estrechos vínculos históricos dominico-cubanos y los graves
peligros que amenazan a la humanidad causados por la globalización neoliberal que tiene
lugar, habló Fidel, entre otros temas, en el encuentro realizado en el Centro de Eventos
y Exposiciones de Santo Domingo, al que asistieron unas 2 000 personas entre autoridades
universitarias del país, intelectuales, miembros de las organizaciones de solidaridad con
Cuba, periodistas y otras personalidades de diversos sectores de la vida del país.
De eso nos percatamos desde que llegamos a Santo Domingo, recorrimos
esta ciudad y Baní -cubiertas de banderas, telas, afiches, carteles alusivos a Fidel, a
Cuba, a la Revolución y a su pueblo-, leímos la prensa, entrevistamos a decenas de
personas y, finalmente, fuimos privilegiados testigos de cuanto aconteció durante su
estadía en suelo quisqueyano.
Las imágenes generalmente "hablan" más que la palabra
impresa y pienso que nuestra televisión en estos días ha reflejado lo que sucedió en
Dominicana alrededor de la visita de Fidel, a pesar de que su apretada agenda de trabajo,
primero en la Reunión extraordinaria de Jefes de Estado y de Gobierno del Foro del Caribe
(CARIFORUM) y luego cumpliendo el programa de su estancia oficial, invitado por el
Presidente Leonel Fernández, impidieron que materializara otros numerosos encuentros y
visitas que le fueron solicitados de todas partes del país.
Nada supera, sin embargo, esa otra imagen interior, la de los
sentimientos, que obligadamente hay que vivirlos y que, como regla, son difíciles de
trasmitir en frases habladas o escritas. Y mucho de ese amor, admiración y respeto de los
dominicanos por Fidel, que está en las raíces de la relación histórica entre nuestros
pueblos, los percibimos por los ojos del alma de las miles de personas que le esperaron
horas y horas donde quiera que se dijo o se supuso que pasaría o estaría, o por
expresiones tan sencillas como una mirada húmeda, un apretón de manos o un abrazo
acompañados de un "Vi al Comandante" o un "Gracias cubanos, cuídenlo
mucho" con que gente que se nos acercó nos lo quiso demostrar.

La última actividad de Fidel en tierra quisqueyana fue el encuentro con
representantes de las organizaciones de izquierda dominicanas efectuado en el hotel
Jaragua, donde una vez más sus dirigentes ratificaron los estrechos lazos de amistad que
nos unen y el respaldo incondicional a la Revolución y al pueblo cubanos.
Fidel es un indiscutible fenómeno de masas, capaz de unir
voluntades no solo entre sus coterráneos sino en otras latitudes. Y esta visita a la
República Dominicana lo demostró cuando aún en medio de pugnas políticas entre el
partido de Gobierno y las fuerzas de la oposición, el tema de la invitación a Fidel solo
generó apoyo y simpatía.
Y derivado de ello, además, puede afirmarse otro mensaje que deja
esta visita, de la que mucho aún se hablará y escribirá en la hermana nación: el
fortalecimiento de las relaciones plenas dominicano-cubanas, pues aunque nunca pudo nada
ni nadie resquebrajarlas a nivel de pueblos, sí estuvieron interrumpidas a escala
consular y diplomática durante 38/39 largos años de lo cual quizás el mejor testimonio
lo puede dar el intercambio de discursos de ambos presidentes en la imposición de
condecoraciones el sábado pasado.

En las primeras horas de la mañana del lunes
Fernando Vecino Alegret, ministro de Educación Superior, quien integró la comitiva
oficial cubana, depositó sendas ofrendas florales del Presidente cubano como tributo de
recordación a José Francisco Peña Gómez, líder del Partido Revolucionario Dominicano,
en el cementerio de Cristo Redentor, y a los héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo,
caídos en la lucha contra la tiranía trujillista, en el mausoleo erigido en su memoria,
en Santo Domingo.
Dijo Leonel Fernández:
"Esta noche nos sentimos regocijados por estar asistiendo a
un acto de trascendencia histórica. Los anhelos de toda una generación se ven cumplidos
en este instante. El líder de una Revolución que transformó el destino histórico de
América Latina, recibe en estos momentos del pueblo dominicano a través de sus
autoridades constituidas, la más alta condecoración que otorga a una personalidad
distinguida, la condecoración con la Orden del Mérito Duarte, Sánchez y Mella, Gran
Cruz Placa de Oro."
Por su parte, al informar del acuerdo del Consejo de Estado
confiriéndole la Orden José Martí a su homólogo dominicano, Fidel afirmó que, entre
otras razones históricas que unen a nuestros pueblos, se le otorgaba:
"...por haber sido el Jefe de Estado que, en tiempos
difíciles y de grandes presiones exteriores, restableció las relaciones diplomáticas
entre nuestros dos países, que tan dolorosamente y durante tan largos años fueron
interrumpidas."
No hay dudas... La visita de Fidel a la nación antillana suma
otra página a la larga historia de hermandad entre dominicanos y cubanos. |