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Medallas, resultados, records...

También Maracaibo entró en la historia cubana

Oscar Sánchez

Bastaría con la disciplina, cohesión y modestia de la delegación centrocaribeña a Maracaibo para decir que fue la mejor presentación cubana en lides multideportivas del área. Sin embargo, el rigor técnico de un país que se precia justamente de ser una potencia deportiva tiene que estar sobre el tintero.

Habría que comenzar por decir que los XVIII Juegos celebrados en la ciudad venezolana convocaron finalmente a 31 deportes, solo superados por la edición anterior de Ponce-93 que incluyó a 32. Sin embargo, en la lid maracucha la comitiva cubana participó en 29 disciplinas que incluyeron a 318 eventos de los 370 efectuados.

A partir de esas últimas cifras comienza el análisis técnico, el de rendimiento. Y es que las 191 medallas doradas representan el ¡60 por ciento! de triunfos en las pruebas disputadas, en una justa que se diferenció por la madurez de la región en algunas modalidades.

Pongamos ejemplos. Tiro con arco, taekwondo, judo (m), hockey, ciclismo, tenis, tenis de mesa, voleibol de playa, softbol y la propia natación, que en individualidades tiene en Centroamérica y el Caribe figuras de relieve mundial.

Es tradicional comparar cada justa de este tipo (entiéndase también panamericanos y olímpicos con la anterior o con las mejores), mas solo un parámetro puede medir cualidades: el que fiscaliza la eficiencia, entendida en las potencialidades de una comitiva atlética.

Ahí es donde crece el valor de esta que acaba de regresar victoriosa. Compitió con 77 deportistas menos que en la anterior, en tanto el número de pruebas canceladas impidió luchar por 43 títulos alcanzados en la pasada cita. No contamos las que se incluyeron, en las cuales el pabellón cubano logró doce de 19.

Un dato más sería suficiente. Con todo y las pruebas menos o atletas menos, Cuba venció en 22 de los 31 deportes. Pero para eso se trabajó, más que con las medallas con los hombres y mujeres, por eso no es sorpresa el resultado.

Habría más bien que preguntarse por los que quedaron por debajo, pues la inconformidad, más en estos tiempos, tiene que ser cualidad valiente del cubano a la cual el deporte no escapa.

Se esperaba más del taekwondo (f), galardonado en los dos últimos años en las lides más importantes del mundo; del fútbol, pese a sus traspiés; de la gimnasia artística (f), que cedió un título nunca antes perdido; del baloncesto (m), capaz de titularse en un Centrobasket de mucho más nivel y quedar sin medallas ahora; y hasta de los debutantes triatlón y boliche.

Obligatorio es profundizar en qué pasó con ellos en Maracaibo. Y más. No debería quedarse en ese contexto, si el rigor nos llama, deberíamos ir también a algunas individualidades de los ganadores, pues el reto no termina en los Centro-Caribe. 1999 plantea el compromiso de los Juegos Panamericanos, antesala olímpica. Si no se trabaja ahora en los detalles costaría mucho lograr objetivos como los de Maracaibo, y por supuesto sería más engorroso aún plantearse grandes aspiraciones en Sidney-2000.

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