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Agricultura cañera
Canalizar lo positivo
de la lluviaSi bien el exceso de humedad interfiere la zafra, los retoños y las siembras nuevas (primavera y frío del 97) se favorecen y puede incrementarse la resiembra
Juan Varela Pérez
La lluvia de estos días -extendida ahora a casi toda la porción oriental- interfiere el desarrollo de la zafra, pero a la vez, favorece directamente los retoños cañeros y las áreas plantadas en la primavera y frío pasados.
Es el momento ideal para impulsar la resiembra por el sistema llamado sello de mota (tomada la semilla de un plantón del propio campo) y lo cual posibilita un desarrollo parejo al resto del cañaveral sin interferencia de la sombra.
Pudiera también beneficiar el programa de siembra de la etapa -hoy con atrasos significativos- si las fuerzas que participan en su desarrollo obran con rapidez y aprovechan la humedad, elemento indispensable para una alta germinación.
Mientras los técnicos del Ministerio del Azúcar destacan el ritmo de trabajo de Cienfuegos, primera en vencer sus compromisos del trimestre (acumula 107 caballerías de las 75 que debió tener) otras dos provincias -Santiago de Cuba y Guantánamo- cubren sus pequeños planes y Matanzas se acerca a las 200 caballerías manteniendo sus posibilidades de cerrar marzo actualizada.
Los cienfuegueros tienen en el Cinco de Septiembre, su complejo mayor, al líder en una siembra que mucho representa para el territorio por la necesidad urgente de renovar las cepas maltrechas y mejorar el rendimiento agrícola, uno de los dos más bajos del país.
La provincia, tradicional bastión de la eficiencia, vio reducir drásticamente sus disponibilidades de caña, panorama que esperan transformar gradualmente sobre bases sólidas para que el incremento sea firme y el arrobaje grande por caballerías se repita.
Hace poco hubo un control cañero en Cienfuegos. Granma conoció que el avance de la provincia en la siembra y otras atenciones no es a toda costa y a cualquier costo. Se reconoció, por ejemplo, la calidad en la siembra y en la preparación de los suelos, lo cual satisface doblemente.
Los especialistas cañeros recuerdan que nunca como en este final de mes existen condiciones para una resiembra saludable en trozos o en sellos de mota. La humedad es el principal aliado de una labor que se convierte en reposición normal y sistemática de los cañaverales con espacios vacíos. Esto requiere, por supuesto, rigor técnico y mucha organización y, sobre todo, darle preferencia a ese modo de influir en los rendimientos.
Alcanzar este año, de nuevo, una superficie en siembra superior a las 27 000 caballerías exige lograr en la primavera nunca menos de 15 928,9. Esas tierras deben ser roturadas, alistadas y surcadas en tiempo para que la calidad no se dañe e impedir violaciones en el proceso de acondicionamiento.
Aún quedan por roturar unas 5 200 caballerías. El surcaje es el corazón mismo de una siembra efectiva y no llega siquiera a las 1 000 caballerías, área menor de la que resta por sellar (unas 1 100) en las jornadas que faltan de marzo. Todo indica que el actual período transferirá para el próximo parte de lo que correspondía a enero-marzo, porque las 2 110,9 caballerías parecen en extremo difícil.
Villa Clara, con el atraso más alto (sobre 400 caballerías), poco puede hacer en su franja costera del norte, donde se ubica parte fundamental de esa superficie. Allí el exceso de humedad se mantiene y la tendencia es al agravamiento. Parece será preciso una reprogramación de la siembra.
La lluvia obliga al inmediato uso del drenaje práctico donde este haga falta para abrirle camino al agua estancada en los campos.
Por lo pronto, mientras la cosecha se ve frenada ante la imposibilidad de sostener el corte, alza y tiro, lo aconsejable, lo sabio, es contribuir con las medidas correspondientes a que el agro cañero se favorezca lo más posible de esta situación que no se resuelve con lamentos ni justificaciones.
El despertar azucarero a que se aspira necesita que cada unidad de base, complejo y provincia haga lo suyo. No hay otra manera de dar el salto definitivo. Y la zafra del futuro se garantiza ahora.