NACIONALES

Planta de Herrajes de Guanabacoa

Reportaje al pie del ahorro

Una experiencia de cuánto se puede hacer en los colectivos obreros por la eficiencia económica de la empresa y por el país en materia de ahorro y uso eficiente de electricidad y de otros portadores energéticos


ROGER RICARDO LUIS

Tanto batallaron los innovadores que por fin lograron hacer el troquel para fabricar, en la propia empresa, los rines o zapatillas de goma que llevan el montón de pulmones neumáticos y válvulas de entrada y salida de aire comprimido, vitales en el proceso productivo de Planta de Herrajes de Guanabacoa.

El área de niquelado resultó ser una de las más consumidoras de electricidad. Pronto se establecieron las normas de consumo que son factor importante en el ahorro.

La satisfacción de Lázaro Sadán, Martín Cabrera, Fernando Pérez y Pedro Domínguez estaba bien justificada, ya tenían la solución de uno de los asuntos por resolver dentro del banco de problemas energéticos de la entidad.

El tema de las zapatillas salió al ruedo en uno de los activos de energía, pues se habían señalado a los dos viejos compresores BP-20 como los mayores consumidores de electricidad de la industria. Gracias a esas mastodónticas máquinas "respira" el 80% del quehacer fabril de esta industria única en el país.

Pero el asunto resultaba más complejo. Durante los primeros ocho meses del año pasado, el gasto de portadores energéticos y los resultados de la producción acusaban un deterioro sostenido en la Planta de Herrajes de Guanabacoa.

Dicha empresa produjo en 1997, más de 13 000 000 de pesos, y por exportaciones logró dividendos de 1 200 000 dólares. Allí se fabrican unos 60 surtidos de valvulería, cerrajería, grifería de lujo y económica, herrajes sanitarios, de construcción y sus accesorios destinados a la exportación, el programa turístico, el mercado de divisas en frontera, la vivienda económica, entre otros planes.

CUENTAS CLARAS CONSERVAN EFICIENCIA

El Grupo Industrial Herrajes Caribe, de la Sideromecánica y la Electrónica, ante los retos del mercado donde sale a competir con sus productos, sabe que junto a la calidad de su oferta, los costos resultan cruciales.

Ya desde el dos de septiembre pasado se desarrolló allí una reunión que marcó el derrotero para subvertir tan peligrosa tendencia, no sólo por lo que representaba en cuanto a costos para la empresa, sino viéndolo con el prisma del interés nacional de ahorrar recursos energéticos.

La situación fue analizada entre los más de 700 trabajadores de la empresa y llegó a cada puesto de trabajo.

Aquí la energía eléctrica acaparaba el 70% del total del combustible equivalente que se consume. La empresa necesita diariamente 6,5 MW. Las áreas de mayor demanda son los dos compresores BP-20 con 110 kW/h cada uno, los hornos de inducción, con un total de 100 kW/h, el niquelado con similar parámetro y el tratamiento térmico, con 90 kW/h.

Se establecieron indicadores prácticos de control, por ejemplo, la cantidad de metros cúbicos de aire por kilogramo de piezas producidas. Así ocurrió con los hornos, cuya medición de eficiencia parte del total de piezas buenas contra kW/h.

El establecimiento de normas eficientes fue aplicado a los restantes portadores energéticos como tonelada de Fuel contra tonelada de metal fundido, tonelada de Diésel contra tonelada de mercancía por kilómetro recorrido, hasta número de piezas estampadas por kilogramo cúbico de gas licuado.

EL AHORRO TIENE NOMBRE Y APELLIDOS

Pero estas medidas técnicas tendentes a propiciar el ahorro no son nada si quienes las deben implementar desde su puesto de trabajo no las conocen y saben su significado.

Había que identificar, capacitar y motivar a los obreros en general y, muy especialmente, a quienes operan los equipos señalados como grandes consumidores.

Al respecto, un minucioso estudio de puestos de trabajo indicó que un total de 52 trabajadores ubicados en el horno de inducción, el niquelado, los compresores y el tratamiento térmico eran decisivos en la materialización del programa de ahorro, es decir, el 6,7% del total de la fuerza de trabajo.

Para lograr que ellos cumplan su cometido se están impartiendo cursos de adiestramiento para el manejo eficiente de los equipos, registro diario del consumo energético y se les impone al detalle de lo que cuesta su producción específica.

Lo importante es crear conciencia de no gastar energía sin producir lo verdaderamente óptimo, pues el ahorro no es privarse del consumo, sino consumir el realmente necesario.

Aquí desempeña un papel destacado la emulación especial que desarrolla el Buró Sindical que selecciona los colectivos y los trabajadores más destacados, quienes reciben el reconocimiento moral y el estímulo material. Hay contempladas medidas disciplinarias para los infractores. Influyen también los criterios de las inspecciones sorpresivas a las áreas y puestos de trabajo.

Cada mes se realizan los Consejos Energéticos donde los actores dirigentes de la producción analizan el comportamiento de los portadores en la etapa y se toman las medidas pertinentes. En estos encuentros mensuales participa una representación de esos obreros claves en el ahorro de energía. Otra variante de análisis, con una presencia mayor de trabajadores, se verifica mediante Activos de Energía trimestrales.

Están rotulados los equipos e instalaciones grandes consumidores. Cada uno de éstos dispone de las medidas de control. Están metrados los nueve puntos neurálgicos en el uso de electricidad y para cada uno hay un plan diario, chequeándose el real consumido.

La lectura diaria del metro contador contribuye a que no se sobrepase la demanda contratada ascendente a 600 kW/D, aunque la máxima demanda se ha logrado mantener en 560 kW/D. Tal indicador es proclive a seguir descendiendo.

Fue rescatado un compresor BP-10 para el segundo turno, con lo cual se baja el consumo eléctrico; se repararon la planta de suavizamiento de agua y la torre de enfriamiento; fueron eliminados 45 salideros en la red de distribución de aire comprimido.

Están en vías de adquisición compresores portátiles compactos de alta eficiencia para sectorializar y acercar el suministro a las plantas que necesiten ese servicio, lo cual representará un notable ahorro de electricidad.

La industria, por demás, está aplicando también el acomodo de carga, es decir, el traslado de flujos productivos fuera del horario pico, principalmente para la madrugada, donde, además, el kW/h resulta mucho más barato, pues la electricidad que consume la planta se paga en divisas.

En esa misma dirección, ningún equipo gastador se echa a andar si no está plenamente justificada, contra norma, la eficiencia, las piezas o partes a elaborar, por lo que se adecuan turnos y se acotejan los volúmenes óptimos a elaborar.

SIN SECRETOS POSIBLES

Antonio de la Noval es jefe de una brigada destacada en el ahorro del área de los hornos de inducción.

-Ahorrar no tiene secretos. Lo primero que hay que hacer es pensar en el apagón que lo demás viene atrás. Creo que una de las cosas principales es cumplir con la disciplina tecnológica. Aquí se revisaron todas las normas técnicas, se fue muy realista y nos dimos cuenta de cuánto se gastaba innecesariamente lo cual iba contra los costos de la empresa y contra nosotros mismos.

Por eso se acordó aplicar el lingoteo al finalizar cada jornada de trabajo, dejando el horno en mantenimiento, es decir, con una capa mínima de metal líquido que permita su arrancada sin gran consumo de electricidad. Para ayudar al aumento de la temperatura al inicio, se le agrega más metal líquido procedente de pequeños fundentes de Fuel.

Apunta el operario que también se extrae la escoria al horno cuando se justifique, pues así se evita pérdida de calor y con ello menos consumo eléctrico. E indica que se funden piezas cuando el volumen total de la producción justifica el encendido del horno.

No se trata de descubrir el agua fría en materia de eficiencia, pero sí expresa una forma de actuar de la empresa socialista que piensa en sus intereses y en los de la nación.

Actuar así es un ejemplo de cómo vertebrar un frente común entre la administración, las organizaciones del Partido, la UJC y el Sindicato y motivar al colectivo de trabajadores a participar conscientemente en esta tarea que precisa tanto de respuestas urgentes y definitivas, como de resultados inmediatos.


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