 La marcha del 26: un
himno de lucha

Años después, ante un cuestionario
periodístico, Agustín Díaz Cartaya se definiría antes
del golpe de Estado del 10 de Marzo como "un poeta
triste, porque viví dentro de un pasado enfermo y
huérfano", que vivía en los portales y las guaguas
habaneros.
"En 1953 me integro al
Movimiento de la Generación del Centenario -relataría-,
comandado por Fidel en Prado 109. El conocía mis
inclinaciones musicales y me pide un himno para el
Movimiento, pero con mucha urgencia, porque debíamos
marchar para el ataque al cuartel Moncada. Esto debe
haber sido por el 21 de julio y en solo unas horas, no
más de 48, me llegó la inspiración".
La noche antes de la salida le
muestra a Fidel la composición en la casa de Hugo
Camejo, en San Celestino 109, Coco Solo, Marianao.
"El título inicial -aclararía-, fue Marcha de la
Libertad. Fidel la escuchó y le dio su
aprobación".
Díaz Cartaya participó en el
asalto al cuartel Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo.
Logró eludir la persecución de los esbirros
batistianos, después del cese del combate, y llegar
hasta La Habana. Fue detenido en el municipio de Marianao
y de allí lo remitieron a la prisión de La Cabaña como
sospechoso. Pidió que lo enviasen con sus compañeros a
la cárcel de Boniato.
Allí, Fidel le pidió que
arreglara la Marcha, porque debía consignarse el
sacrificio de los mártires, la sangre derramada. En
pocos días Cartaya cumplió la encomienda y antes de que
concluyera el juicio todos tarareaban y cantaban en la
cárcel la pieza.
"Se canta por primera vez ante
el público en el proceso de la causa 37 de 1953 en el
Tribunal de Urgencia de Santiago de Cuba",
testimonió en una entrevista reciente. "También se
le cantó a Batista en su visita al presidio de Isla de
Pinos, cuando Fidel se encontraba a solo unos metros del
dictador."
Ya entonces el Himno de la Libertad
había sufrido algunos cambios en sus estrofas y
comenzaba a ser llamado la Marcha del 26 de Julio.
El 16 de febrero de 1957, en la
emisora Radio Cadena Habana, entonces ubicada en Prado y
San José, en locales hoy pertenecientes al Gran Teatro
de La Habana, la Marcha del 26 de Julio fue grabada por
el músico Carlos Faxas. "Resultó toda una odisea
-ha explicado éste en varias ocasiones-, debía
realizarse una vez terminada la programación
nocturna".
"El pretexto utilizado fue una
grabación del cuarteto de Carlos Faxas, pero surgió el
imponderable de que el director de la planta se quedó
merodeando para presenciar nuestra grabación. Mientras
tanto, íbamos ensayando una canción de moda para ganar
tiempo. Finalmente, ya aburrido, el hombre se marchó y
llegamos a grabar sobre la una de la madrugada".
Más adelante la grabación fue
sacada en avión y recibida en Miami por el propio Faxas,
quien la hizo llegar a Venezuela, para que desde allí
fuera trasladada por el después mártir Evelio
Rodríguez Curbelo para utilizarla como tema de la
emisora Radio Rebelde en la Sierra Maestra.
Y así se convirtió en el himno de
la Revolución, el que todo un pueblo esperanzado en
cambiar su destino y lograr la Patria independiente y
soberana que soñó Martí hizo suyo.
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