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Arnaldo Larrinaga en sus 50

Símbolos de un paisaje personal

Toni Piñera

La pintura del artista Arnaldo Larrinaga (Ciudad de La Habana, 30 de agosto de 1948) es cubana, no solo por el origen de su hacedor, o por los colores, formas y símbolos que personifican su identidad; es cubana sobre todo porque trata asuntos esenciales que atañen a nuestras raíces y a su propia nacionalidad.

En sus composiciones, ambientes metafísicos, gamas cromáticas, técnica depurada e impecable acabado de la superficie pictórica, sobresale, por encima de todo, una preocupación manifiesta acerca de los problemas de estos tiempos, a los que el artista se enfrenta "solo" y con su arma más poderosa: la pintura.

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"El color es el elemento que utilizo cuando me motiva, pero nada tiene que ver con su conjugación placentera para los gustos `esteticistas' del mercado del arte", dice Larrinaga.

No es por medios mágicos o indescifrables que Arnaldo Larrinaga alcanza el centro mismo de las cosas. Tampoco median sortilegios o encantamientos en su diálogo. Solo que el artista nos transporta, a través de sus imágenes, a un mundo que a simple vista en la realidad es imposible observar. ¿Descubre misterios en el arte?

En las "extrañas revelaciones", esa su capacidad de ver como si fuera la primera vez, transpira una percepción artística en la cual lo más común y familiar se revela y rebela como algo insólito, como si se traspasaran los umbrales de otra realidad o se abriesen de golpe los arcanos de los seres y las cosas acudieran halagadoras al pincel. Trabaja a partir de un proceso de conocimiento cultural donde está incluida su formación familiar, social y tiene una mayor o menor fuerza en su forma de expresión. La prueba de ello es que en su obra hay diferentes etapas.

Hacia la década de los años 60, Arnaldo Larrinaga -graduado de la Escuela Nacional de Arte (ENA)-, construyó una obra con bastante fuerza dramática que miraba a la guerra en Viet Nam. En los 70 se acercó al erotismo y luego incursionó en la flora cubana, el paisaje como elemento de interpretación en el que hacía una labor de investigación etno-cultural que le permitió llegar al sincretismo popular cubano, pero con un dinamismo representado en forma, color y trascendencia cultural.

Los elementos de la flora le permitieron al pintor descubrir una nueva realidad, un realismo mágico y mítico, donde tuvo como fuente de estudios a Don Fernando Ortiz, Lydia Cabrera, Rogelio Martínez Furé, Miguel Barnet, Alejo Carpentier, Nicolás Guillén... Su trabajo actual toca algunos elementos del folclor, pero "sin buscar el aspecto folclorista en la imagen ni en el concepto".

Dentro de su código hay algo que se repite detrás de los símbolos: la línea, que resulta como el esqueleto de sus cuadros. Un sello caligráfico donde transparentan su fuerza, su energía, para tratar de descargar lo que quizá la superficie no le permite hacer en toda su dimensión. "Quiero dejarlo como elemento permanente en mi obra, aunque mañana el color no exista. Quiero ser ese pintor que lo recuerden por el lenguaje gráfico, que en mi obra puede ser línea, torbellino, forma, cuerpo, alma..., pero que sea el primer símbolo de la representación vibrante, que da la vida".

¿ABSTRACCION-FIGURACION?

En las obras de Larrinaga no solo son las manchas de colores, los empastes y las riquísimas texturas los que conforman, por ocasiones, un universo abstracto; también existe una muy variada iconografía de imágenes y símbolos de innumerables connotaciones, con elementos sugerentes que establecen una relación directa con el hombre, entre el mundo animal y vegetal, entre lo mítico y lo místico, entre realidad y sueño.

Braque, Picasso, Gris, Matisse, Lam... han dejado marcas en Larrinaga, de ellos ha tenido influencias, nunca lo ha negado. ¿Dónde está Larrinaga en su pintura? Sonriente expresó que cuando la firma es que está, "cuando la testifico y dejo mi huella. Esa es una de las razones por las que después de crearla me demoro en firmarla, si me convence al cabo del tiempo y establece en mí la relación exacta que quiero, estampo mi nombre con la misma carga gráfica que puedo utilizar en el momento que la pinto. Es una responsabilidad en mí".

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