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Enfocando Punta Alegre
Toni Piñera
Lo que ha caracterizado al movimiento fotográfico cubano de los últimos 30 años es precisamente haber conseguido éxitos de comunicación, evocación poética, calidad técnica y modernidad formal. Todo ello con mayor o menor fuerza en cada uno de esos índices, según la específica función social cumplida, pero siempre por vías de la condensación interesante de lo retratado.
Como un ejemplo de estos caminos personales llega ahora a la fototeca de Cuba (Mercaderes 307, entre Muralla y Teniente Rey, Plaza Vieja), una exposición que "retrata" un pequeño pueblo costero del norte de Ciego de Avila: Punta Alegre, que da título a la exposición.
Con su cámara, el artista Enrique de la Uz -quien desde hace más de 15 años no exhibe sus imágenes en una muestra personal-, invadió la pequeña población un día de fiesta: cuando los vecinos del lugar celebraron sus parrandas "un carnaval repleto de fuegos de artificios y lujos impensables en un lugar pequeño y pobre", al decir del creador.
El artista del lente entrega sus visiones en una "idea sencilla, con fotos que vienen más del corazón que de la mente".