El orden económico mundial a las puertas del nuevo milenio

Los problemas del mundop requieren de soluciones globales y de un espíritu más solidario.Ningún país por si solo está en capacidad de resolverlo

Conferencia de Carlos Lage Dávila, vicepresidente del Consejo de Estado de Cuba, en el Instituto Francés de Relaciones Internacionales

EL DESARROLLO de los medios de transporte ha hecho al mundo más pequeño y ha reducido las distancias; las comunicaciones permiten la trasmisión de informaciones en tiempo real, las sucesivas generaciones de computadoras amplían las posibilidades de la mente humana. Nada hoy parece inalcanzable.

La economía mundial se ha globalizado, sustentada en esos y otros adelantos formando un sistema en el que los hechos económicos se difunden rápidamente y repercuten sobre todas las naciones. La tendencia a la internacionalización del capital, que lo acompaña desde su cuna, ha encontrado un escenario ideal en la actual globalización de los mercados y las finanzas.

La globalización es un proceso objetivo y potencialmente positivo, fruto de la inteligencia humana, y nos dirigimos hacia un sistema mundial altamente integrado e interdependiente que exigirá a su vez un gobierno adecuado y un desarrollo homogéneo de sus partes integrantes.

No aplaudimos, sin embargo, la actual tendencia política de la economía mundial, ni el actuar de las instituciones financieras internacionales y, mucho menos, el hegemonismo de una superpotencia.

La economía mundial globalizada está dominada hoy por el pensamiento y la política neoliberal que la hacen esclava del mercado sin control, de la privatización a ultranza y del lucro sin límites. La globalización no debe ser la de los instintos primarios y el "sálvese quien pueda". Tiene que ser la del desarrollo con justicia social. Tienen que globalizarse, junto con los capitales, la solidaridad y la fraternidad.

Muy lejos se encuentra el actual orden económico internacional de favorecer el desarrollo con equidad social para la gran mayoría de los países.

La realidad es que la actual globalización neoliberal que está aconteciendo no logra erradicar la pobreza, mientras aumenta la brecha que separa por su desarrollo a unos países de otros y por su riqueza a unos hombres de otros.

El 20 % más rico de la población mundial que vive en países desarrollados realiza el 86 % de los gastos mundiales en bienes de consumo, consume el 45 % de toda la carne y el pescado, el 58 % de toda la energía, se beneficia del 74 % de todas las líneas telefónicas, del 84 % de todo el papel y posee el 87 % de los vehículos del mundo.

La riqueza de 358 personas equivale al ingreso anual de 2 700 millones de seres humanos.

Un niño nacido en Nueva York consumirá, gastará y contaminará en una vida más que 50 niños nacidos en un país subdesarrollado, pero los que consumen menos cargarán con el mayor perjuicio del daño ambiental.

En nuestro mundo cada 24 horas se suman 68 000 nuevos indigentes en medio de constantes incitaciones al consumo y al enriquecimiento individual, el 60 % de la población es pobre, el 25 % vive en la pobreza extrema y 800 millones de seres humanos padecen hambre.

Estas lacerantes carencias contrastan dolorosamente con los gastos anuales en los países desarrollados de 17 mil millones de dólares en alimento para animales domésticos, 8 mil millones de dólares en cosméticos, 400 mil millones en drogas estupefacientes y casi 800 mil millones en armas.

El neoliberalismo niega todos los instrumentos de defensa de los precios de los productos básicos y establece como principio la igualdad formal de todos los países frente al mercado sin importar su tamaño o nivel de desarrollo.

El intercambio desigual seguirá existiendo y lo que es peor actuando con mayor fuerza todavía en el escenario de apertura comercial absoluta que se les exige a los países del Tercer Mundo.

El gobierno de Estados Unidos encabeza la cruzada que postula la fórmula simplista de la liberalización salvadora frente al proteccionismo retrógrado, pero la realidad muestra que ellos aplican el proteccionismo cada vez que conviene a sus intereses.

En sectores donde quieren penetrar, como el comercio de servicios, exigen la liberalización total, pero en aquellos donde no aceptan siquiera la posibilidad de competencia, como en la propiedad intelectual, la retórica de la liberalización se sustituye por el más cerrado proteccionismo.

Se exige a los países subdesarrollados que se abstengan de impedir el libre movimiento de los capitales y las mercancías y que abran sus economías, pero mientras más abiertas son, más expuestas están a la especulación y a perder en horas la riqueza acumulada en años.

LAS INSTITUCIONES FINANCIERAS INTERNACIONALES ACUDEN A SALVAR, NO A LOS PAISES, SINO A LAS TRANSNACIONALES Y LOS ESPECULADORES

En esas circunstancias las instituciones financieras internacionales acuden a salvar, no a los países, sino a las transnacionales, los especuladores y demás acreedores porque se otorgan préstamos a los gobiernos en dificultades no para crear puestos de trabajo, estimular las producciones o construir nuevas fábricas, sino para que cumplan sus compromisos de pagos mientras se les exigen como condición indispensable la aplicación de durísimas medidas que terminan por desestabilizar a los países.

Aquellos que asumen sin que nadie los frene riesgos irracionales en busca de altas tasas de ganancias convirtiendo las bolsas en casinos o los que tratan de enriquecerse fraudulentamente terminan siendo pagados con el dinero del contribuyente común.

La libertad de movimientos es para la mercancía y el capital, no para la fuerza de trabajo cuyos flujos son restringidos hasta con muros de 3 mil km como el de la frontera de Estados Unidos con México.

La deuda externa de los países subdesarrollados y la de América Latina, en especial, es otra lacra del actual orden económico internacional que condena al Tercer Mundo a ser más deudor mientras más paga.

Se dice que no es un problema, pero ascendió a la cifra de 1,8 millones de millones de dólares al finalizar 1997. Mientras que ha provocado pagos por 1,7 millones de millones sólo entre 1989 y 1997.

Con la honrosa excepción de unos pocos países europeos, entre ellos Francia, el mundo desarrollado aleja cada vez más su asistencia oficial para el desarrollo de la meta del 0,7 % del Producto Nacional Bruto que fuera ratificada en 1995 en la Cumbre de Desarrollo Social. Si ese conjunto de países aportaban como promedio el 0,34 % a principios de la década de los ochenta, en los años más recientes no pasan del 0,25 %. El país más rico, Estados Unidos, ha ido reduciendo su aporte y no supera siquiera el 0,20 %.

Nuestras economías vulnerables, sin preferencias económicas y sin un flujo considerable de asistencia oficial para el desarrollo, no podrán participar con éxito en la economía globalizada.

Esto es hoy perjudicial para los países pobres pero es también un peligro potencial para los países ricos. Una parte mayoritaria del mundo condenada a la pobreza eterna por carecer de medios para desarrollarse es fuente de conflictos y desequilibrios que amenazan a todos.

En la Organización Mundial del Comercio el tema de la llamada "cláusula social" demandada con insistencia por el gobierno de Estados Unidos provoca debates y no pocas confusiones. Es evidente que la elevación de los niveles salariales, de las condiciones de trabajo y la protección del medio ambiente en países pobres, son condiciones necesarias y aún más, humanamente indispensables.

Pero no se pueden aplicar represalias económicas a esos países, argumentando como lesivos a la competencia los bajos salarios y las condiciones de trabajo que existen, debido a las inequidades del desarrollo económico. La cláusula social no sería más que un castigo adicional a los pobres por ser pobres.

EL ACUERDO MULTILATERAL DE INVERSIONES: GRAVE AMENAZA PARA LOS PAISES SUBDESARROLLADOS E INTENTO DE CONVERTIR EN NORMA JURIDICA EL BLOQUEO CONTRA CUBA

El Acuerdo Multilateral de Inversiones ahora en discusión en el exclusivo escenario de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico es una grave amenaza para los países subdesarrollados.

A través de ese proyecto el gobierno de Estados Unidos, entre otros propósitos pretende endurecer según sus intereses las reglas para invertir en nuestros países. Además se intenta convertir en norma jurídica internacional su criminal bloqueo económico contra Cuba que ya tiene cerca de 40 años de ignominiosa vida.

No debe desconocerse que el bloqueo a Cuba no es una acción aislada, es la expresión más irracional de una tendencia en la política de los Estados Unidos mediante la cual han adoptado en sólo cuatro años 61 sanciones a 35 países que representan el 42 % de la población mundial.

Pero no se trata de criticar el Acuerdo Multilateral de Inversiones por un interés nacional, se trata de que un número reducido de países no pueden adoptar acuerdos para luego ser aplicados a todas las naciones. Un acuerdo como el multilateral de inversiones debe ser debatido en el seno de la Organización Mundial del Comercio y debe tener en cuenta no sólo los intereses de los inversores.

La destrucción del medio ambiente es otro de los resultados del sometimiento de la economía mundial al ciego afán de lucro de un mercado sin regulación.

La deforestación se concentra en especial en los países subdesarrollados, pero más de la mitad de la madera y las tres cuartas partes del papel se utilizan en los países desarrollados.

El pescado, por señalar un ejemplo más, es la principal fuente de proteínas para unos 1 000 millones de personas en países subdesarrollados, pero la depredación ha agotado muchas especies de peces y ha elevado los precios hasta hacerlos inalcanzables para los pobres.

Los libres movimientos de capital crean peligrosas oportunidades pero conforman un terreno especialmente inestable, incierto y desfavorable para los países subdesarrollados. La posición de privilegio del dólar de Estados Unidos, al mismo tiempo moneda nacional de ese país y principal moneda de reserva internacional, es factor de mucho peso en el hegemonismo que pretende ejercer y de hecho ejerce en la economía mundial.

Por demasiado tiempo los exclusivos intereses de un país han tenido un monopolio virtual sobre la creación de liquidez a nivel internacional y Estados Unidos ha utilizado la posición de privilegio del dólar para disciplinar e imponer su voluntad.

El surgimiento del euro es conveniente para Europa y es también una esperanza para el mundo, de poner fin al privilegio exclusivo del dólar. Otras monedas fuertes debieran también surgir.

América Latina ha experimentado una reanimación de los indicadores macroeconómicos entre 1991 y 1997, lo cual ha provocado un optimismo tal vez prematuro. Debemos profundizar en esas cifras y analizar otras porque, también es cierto, que hoy viven en nuestra región por encima de los que existían en 1980, 73 millones adicionales de pobres y 36 millones de nuevos indigentes. El Producto Interno Bruto per cápita en 1995 era prácticamente igual al que la región había alcanzado en 1979, es decir que en términos de crecimiento por habitante, la región se encuentra al mismo nivel que 17 años atrás, aumentando la distancia respecto a los países desarrollados.

Téngase en cuenta además que América Latina es considerada dentro del Tercer Mundo la región menos equitativa en términos de distribución de ingresos.

Se ha producido una reactivación del ingreso de capitales desde el exterior a nuestra región, pero al valorar la significación real de esos capitales debemos tener en cuenta al menos tres circunstancias.

En primer lugar la entrada de capital está muy lejos de compensar la transferencia negativa del período 1982-1990. El aporte neto en esta década no representa más que el 45 % de la enorme cifra entregada al exterior por las economías latinoamericanas en aquel período.

En segundo lugar el capital ingresado es, en su mayoría, capital especulativo de corto plazo que no crea empleos, bienes ni servicios. Solo alrededor del 35 % ha sido inversión directa y el resto son capitales volátiles y propensos a fugarse precisamente en los momentos en que son más necesarios.

Y, en tercer lugar, una parte significativa del ingreso de capital proviene de las privatizaciones de empresas públicas. Sólo entre 1990 y 1992 el 33 % del capital ingresado en la región fue por privatizaciones.

En América Latina la tasa de desempleo creció de 6,4 % en 1994 a 7,7 % en 1996 para alcanzar un nivel que no tenía desde los peores momentos de la crisis de la deuda.

Una parte creciente de esa fuerza de trabajo sin acceso a empleo busca refugio en el sector informal de menor remuneración, sin organización alguna que los represente y sin derechos sociales garantizados.

Se ha estimado que uno de cada cinco niños latinoamericanos trabaja para ayudar al sustento del hogar y que decenas de miles de niños en las edades de 6 a 16 años ejercen la prostitución.

Otros factores negativos son el precario comportamiento de la balanza comercial. Si se tiene en cuenta que el saldo comercial favorable sigue siendo la base para mantener el servicio de la deuda externa, entonces aparece en toda su gravedad este peligroso déficit comercial. Entre 1980 y 1992 la pérdida por deterioro de los términos de intercambio superó los 200 mil millones de dólares, y la deuda externa de América Latina se ha triplicado en los últimos quince años y permanece sin solución.

Los problemas de un mundo que cabe en el display de una computadora, requieren de soluciones globales y de un espíritu más solidario. Ningún país por sí solo está en capacidad de resolverlos.

LA CUMBRE UNION EUROPEA-AMERICA LATINA ES UNA OPORTUNA INICIATIVA FRANCESA, NO SERA EXCLUYENTE NI DISCRIMINATORIA

La cumbre de la Unión Europea y América Latina que se realizará en 1999 es una oportuna iniciativa francesa que contribuirá al diálogo, no será excluyente ni discriminatoria y se convertirá en una oportunidad para profundizar en la cooperación y el intercambio.

Acogemos con simpatía el acercamiento de la Unión Europea a nuestra región; sus acuerdos con Mercosur, Chile y México; que sus ventas a América Latina hayan registrado un crecimiento promedio del 14,3 % anual entre 1990 y 1995; que los flujos de Inversión extranjera directa de Europa hacia América Latina y el Caribe crezcan aceleradamente y que desde 1988 la Unión Europea y sus estados miembros sean los primeros proveedores de asistencia oficial para el desarrollo bilateral a América Latina, con un volumen muy superior al de la asistencia combinada de Estados Unidos y Japón.

El mundo necesita una Europa cada vez más fuerte y unida, capaz de dejar atrás la unipolaridad que ha surgido de la guerra fría y comprometida con promover el respeto al derecho internacional.

Francia en su condición de cuarta potencia económica mundial por su Producto Interno Bruto, primer productor y exportador agrícola europeo, cuarto exportador de bienes del mundo y segundo en lo relativo a los servicios, está llamada a desempeñar un papel relevante en los umbrales del próximo milenio.

Nuestro pequeño país desea hacer su aporte al propósito de fortalecer la presencia europea en Latinoamérica y concedemos a esas relaciones la mayor priorida. Hoy el 29 % de nuestro intercambio comercial es con la Unión Europea, en 1990 era solamente el 7 %; el 53 % de las asociaciones económicas internacionales se han constituido con países de la Unión Europea y cuatro de los principales emisores de turistas hacia Cuba son de esa región.

La colaboración económica y los vínculos diplomáticos de Cuba y Francia no se han interrumpido nunca.

Francia es el octavo socio comercial de Cuba a nivel mundial y el segundo de la Unión Europea después de España. Desde 1992 las autoridades francesas nos han ofrecido determinadas facilidades de financiamiento mediante seguros al crédito a las exportaciones, significando en la práctica un apoyo al comercio bilateral.

En abril de 1997 suscribimos el Acuerdo de Promoción y Protección de Inversiones, contamos con 20 Asociaciones Económicas constituidas en nuestro país con empresas francesas, y 27 empresas francesas están representadas permanente en Cuba.

El Consejo Nacional de Patronato Francés, que nos ha visitado en cuatro ocasiones, realiza un activo trabajo para promover las relaciones económicas y comerciales entre los dos países.

Los bancos franceses juegan un rol particularmente activo en las operaciones financieras externas de nuestro país y no se han plegado a presiones ni a leyes de otros.

Nos unen a Francia su respeto por los principios del derecho internacional, su sentido de la independencia y de la identidad nacional, su defensa de la ayuda oficial al desarrollo, su rechazo al bloqueo contra Cuba y a las leyes extraterritoriales como la Helms-Burton.

Coincidimos en la necesidad de un mundo multipolar en la promoción activa del acercamiento entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe, en el apoyo al status como observador de nuestro país en las negociaciones post-Lomé IV, en las preocupaciones en torno al Acuerdo Multilateral de Inversiones que se negocia en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, en la defensa del derecho de las naciones del Sur a integrar un Consejo de Seguridad ampliado y representativo.

En este mundo globalizado de hoy ningún problema es ajeno a nadie. Podemos discrepar, en la interpretación de los hechos económicos y la forma de resolverlos, y es incluso útil pero en algo estamos obligados a coincidir: en la necesidad de pensar y buscar juntos las soluciones.

 

Muchas gracias.