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Win Wenders tras
la música cubana
Toni Piñera
Cuando el célebre cineasta alemán Win Wenders recibió un casette, no terminado, de lo que sería el CD Buenavista Social Club (premio Grammy 1997 en la categoría de música tropical), enviado por su productor, el músico Ry Cooder "no pude más que expresar: ¡Wow!".
El cineasta alemán Win Wenders.
Porque no sólo era buena música, sino algo más que no está en una grabación. Quería saber qué era eso y me di cuenta que debía venir a Cuba, dijo el director (París, Texas, El estado de las cosas, Hammett, El cielo sobre Berlín...), en una rueda de prensa efectuada ayer en el ICAIC, en la que participaron además Ry Cooder y Juan de Marcos, director artístico del disco, entre otros.
Allí ofreció los pormenores de un documental que está filmando en Cuba desde hace dos semanas con esa constelación de intérpretes del son, la trova y el danzón, que aparecieron en el Buenavista Social Club. "Como Ry volvía a esta Isla para la grabación de un nuevo CD, aproveché para venir por primera vez. ¿El título? No lo tengo todavía".
Al responder a la pregunta de que si este documental tenía que ver con los cambios de su obra cinematográfica más reciente, Wenders respondió que era una continuidad de ese tipo de trabajo. "Porque si uno nada más se dedica a contar historias en ficción y olvida lo que es estar en la calle, con la cámara, se pierde el sentido de realidad. Además de que me permite conocer personas verdaderas, como las que he encontrado en Cuba, y no sólo tratar con personajes de ficción".
¿Qué quiere resaltar en este documental con los músicos cubanos? "Aunque estoy en los inicios de mi producción, lo que más me ha sorprendido aquí es el sentido de identidad que se alcanza, y no sólo en los músicos, sino de todas las personas que uno conoce en la calle. Algo muy especial si uno viene de un país como Alemania, donde la identidad está muy dispersa".
CON RY COODER
De Buenavista Social Club, y en particular de la música cubana, Ry Cooder, quien es también muy buen guitarrista, comentó que sentía interés desde hacía tiempo por difundir el son de Oriente, "algo que pudo hacerse realidad cuando grabamos en La Habana, el disco dirigido artísticamente por Juan de Marcos. Si hay algo sui géneris y único en estos artistas es que la música vive dentro de las personas que hemos conocido. De ahí la capacidad de expresarse con tanta elocuencia e intensidad. Algo que solamente puede hacerse cuando hay un mundo interno muy grande".
Y dejó en claro durante la conversación que después de estos encuentros con los músicos cubanos se ha interesado por otras etapas de la música nuestra. Después de concluir la grabación con el cantante Ibrahim Ferrer (formó parte del Buenavista...) tiene en mente otros proyectos.
¿La selección del disco ganador del Grammy? (un silencio, una sonrisa amplia). "No puedo explicarlo pero lo hicimos, era algo que amábamos y pasó".