La batalla por la legalidad
nos conviene a todos

SUSANA LEE

En la reciente Reunión nacional de directores provinciales de Administración Tributaria se examinó el tema de las personas que ejercen ilegalmente actividades privadas de producción, comercio y servicios.

Sobre la mesa, en la correspondencia recibida en los últimos días, tengo varias cartas también sobre este asunto, tanto de contribuyentes que se quejan de la "competencia desleal", según la llaman, de quienes hacen lo mismo que ellos sin pagar impuestos ni acogerse a disposición alguna, como de lectores que expresan sus preocupaciones ante la impunidad con que operan algunos de estos individuos.

En varias oportunidades he tratado este tema, y los datos y criterios recogidos en ese encuentro, ratifican anteriores comentarios en el sentido de que, aunque hay indisciplinas e irregularidades entre las personas que ejercen actividades por cuenta propia, arriendan viviendas, habitaciones o espacios, o transportan pasajeros o cargas dentro de la ley, el grueso de las ilegalidades está en quienes las realizan "por la libre".

Y no es, ciertamente, que no haya una acción de la inspección estatal por parte de los organismos que deben velar por el orden, la disciplina, el cumplimiento de la ley. Con frecuencia publicamos informaciones sobre violaciones de lo dispuesto en diferentes esferas, número de multas impuestas, monto, etc.

En esta misma reunión de la ONAT, por ejemplo, se informó que en el primer semestre del año se realizaron 169 634 inspecciones fiscales con una determinación de 11 millones de pesos a abonar por distintas infracciones, algo más de 11 000 multas impuestas por contravenciones y una cuantía total de 2,4 millones de pesos. Pero, como regla, estas son transgresiones de personas registradas como contribuyentes que incumplen alguna de las normas estipuladas en las actividades que desempeñan.

Y como hay una percepción bastante generalizada de que proliferan los ilegales -se da como un hecho hasta que una parte significativa de los que se han dado de baja no es porque dejaran de ejercer sino que se liberaron de obligaciones y lo hacen ilícitamente-, se insistió en que la inspección debiera concentrarse más en detectar este tipo de casos y sancionarlos como corresponde.

Existe, por demás, una forma de "operar" que a juzgar por los datos ofrecidos por el área de Inspección del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, lejos de disminuir, aumenta, y estoy segura que si no se toma una medida drástica cuanto antes, continuará incrementándose. Consiste en que cuando un inspector descubre a una persona realizando una actividad sin licencia, poco o nada puede hacerse cuando dice no portar su carné de identidad.

Entre enero y mayo de este año, según se informó, fueron detectados por inspectores de Trabajo 9 900 ilegales. Sin embargo, al 53 por ciento no pudo aplicársele ni una multa por tal motivo. Al respecto se anunció que varios organismos trabajan de conjunto para abortar este "modus operandi" tan conveniente para quienes están fuera de la ley.

Tengo otras cartas que me han hecho llegar lectores interesados en que haya orden y disciplina en las actividades privadas, que van desde el que me relaciona una lista de chapas de vehículos que transportan pasajeros sin licencia (entre otras violaciones), hasta el que se lamenta de que muchos ilegales actúan de noche porque, como dicen "los que tienen que velar porque se cumpla lo establecido no trabajan de noche".

Es, sin duda, un tema para dejar abierto, para que muchos opinen y participen en esta batalla por la legalidad, que es de todos y nos conviene a todos.

Columna para el contribuyente
Periódico Granma
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