Nadando en contra de la corriente
para preservar la vida

RAISA PAGES

Las predicciones de organismos internacionales como la FAO indican que, en las décadas venideras, las presiones para aumentar la producción de alimentos llevarán a una continua transformación de tierras forestales.

Alrededor de un 90 por ciento de la leña se produce y utiliza en los países con menos desarrollo.

Esta tendencia universal responde a la necesidad apremiante de explotar nuevas terrenos para la agricultura, particularmente para la inmensa mayoría de los países en desarrollo, sobre todo en Africa -al sur del Sahara- y América Latina.

Se estima que la superficie mundial de bosques -entre naturales y plantados- abarca 3 454 millones de hectáreas, de las cuales algo más de la mitad corresponde a naciones en desarrollo, según refleja el plegable Situación de los Bosques en el Mundo 1997, circulado por la FAO.

En el quinquenio 1990-95 la pérdida neta de los recursos boscosos fue de 56,3 millones de hectáreas. La tendencia mundial de la deforestación se mantiene. Sin embargo, los países desarrollados se han preservado de ese mal, pues aumentaron sus reservas forestales en 8,8 millones de hectáreas, mientras los otros vieron esfumarse 65,1 millones de hectáreas.

La demanda de productos forestales se incrementa. Sólo la referida a la leña -fuente principal o única de energía doméstica para dos quintas partes de la población mundial- crece a un ritmo de un 1,2 por ciento anual y alrededor de un 90 por ciento se produce y utiliza en esos últimos estados.

En cambio en el mundo desarrollado, el nivel de industrialización, procesamientos tecnológicos más eficaces, la elevación del reciclaje y mayor uso de residuos, posibilitan un aumento de sus productos forestales con menor consumo de materia prima proveniente del bosque y mayor valor agregado. Esos países dominan el mercado internacional de este tipo de mercancías, pues les corresponde el 80 por ciento del valor global de importaciones y exportaciones.

La protección de las cuencas hidrográficas es otra de las tareas que se acometen para preservar esos importantes recursos.

CUBA: LA SOSTENIBILIDAD EN LOS BOSQUES

Mientras muchas naciones naufragan en las aguas negras de la deforestación continuada, Cuba trata de crecer ininterrumpidamente en su patrimonio forestal, aun con las limitaciones materiales.

A partir de la Cumbre de la Tierra (Río de Janeiro, 1991), el concepto de desarrollo forestal adquirió nuevas dimensiones y alcance en nuestro país.

Tal proyecto consiste en un conjunto de acciones jurídicas, técnicas y de administración, dirigidas al aprovechamiento racional y ordenado del bosque y la protección de otros recursos asociados como los suelos, las aguas, la fauna silvestre y otros.

La creación del Servicio Estatal Forestal, la aplicación de los nuevos mecanismos para el financiamiento de la silvicultura, la recuperación de la actividad dirigida al ordenamiento de los bosques, la ejecución de más de 30 planes especiales de reforestación en determinadas zonas cubanas, el programa de plantaciones con fines energéticos y la protección de numerosas cuencas hidrográficas, son cuestiones que demuestran la receptividad de Cuba ante las indicaciones de la Cumbre de la Tierra.

La FAO y los ministerios de la Agricultura y de la Inversión Extranjera y la Colaboración Económica dieron a conocer que la Reunión 20 de la Comisión Forestal Latinoamericana y del Caribe se realizará en Cuba en septiembre próximo. Este evento es el más importante de la región en materia forestal.

Este año, con vistas al II Congreso Forestal -se efectuará en septiembre próximo- el país se propone plantar 80 000 000 de árboles maderables y frutales en 38 000 ha, de las cuales unas 7 000 serán destinadas a fines energéticos.

Ese programa ha tenido en contra la prolongada sequía de los últimos meses que no ha permitido plantar por la falta de humedad. Pero aún queda tiempo si el resto del verano se comporta generoso en precipitaciones.

El tema de la supervivencia no falta en ningún análisis forestal. Ese indicador había mejorado, pero ha vuelto a descender por la falta de lluvia.

Con los intensos calores y la sequía se incrementaron, a su vez, los incendios forestales. Este año deben ejecutarse unos 8 000 kilómetros de trochas cortafuegos.

Se dispone, además, de un programa de desarrollo sostenible hasta el año 2015, el cual será analizado en una próxima Mesa Redonda Internacional sobre este tema, organizada junto con el encuentro regional forestal.

Cuba apuesta a nadar en contra de la corriente mundial que arrastra a los países de menos desarrollo a la deforestación continuada. Y llegará a la orilla, sin lamentar naufragios.

 
 
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